Sonido La Changa: “Hasta las últimas horas de mi vida seguiré siendo sonidero”

En entrevista exclusiva con MILENIO, Ramón Rojo Villa recuerda sus inicios como sonidero en su barrio natal, Tepito, y respalda a las nuevas generaciones que encienden las pistas de baile.

Ramón Rojo Villa, el genio detrás de Sonido La Changa | Foto: Ariel Ojeda
Ciudad de México /

Dentro de una casa en el corazón del barrio bravo, Tepito, un niño escucha la radio. Son los años 60 y la dirección es el 25 de la calle Caridad. El pequeño, Ramón, hijo único de Alicia Villa López, sintoniza en la XEW el programa Chucho el Roto, que cuenta las aventuras de un bandido que, cual Robin Hood, quita a los ricos para darle a los pobres. Pero Chucho no hace esto solo, tiene dos cómplices: El Rorro y La Changa.

60 años después, Ramón Rojo Villa está sentado en el sillón negro de su estudio, ubicado en la planta baja del hogar que construyó en Huehuetoca. Sus más de 50 años de trabajo se reflejan en cada pared de este cuarto a través de artículos de todo tipo: tazas, cuadros, posters, trofeos, esculturas y diplomas.

En entrevista con MILENIO, el sonidero mexicano sonríe al hablar de su pasado, sobre todo de ese compinche de Chucho del que salió el mote con el que se encumbró en las pistas de baile. Y como si se acordara de alguna travesura, agrega: “No me perdía ningún capítulo”.

Ramón Rojo, una leyenda | Foto: Ariel Ojeda
Ramón hace algunos años | Foto: Ariel Ojeda

"Ser sonidero es lo mejor que Dios me ha dado"

En 2023, Sonido La Changa cumple 55 años de ambientar las pistas de baile. Más de cinco décadas que le han dado infinidad de experiencias a Ramón, pero no le han quitado energía; después de esta entrevista, tiene que tocar a una feria en Hidalgo.

Casi diario trabajo, la gente me busca a pesar de mi edad, este año voy a cumplir 75 años y estamos echándole ganas”, señala.

El ponerse detrás de la cabina de sonido y saberse el guía de la noche lo motiva; es consciente que con un saludo puede cambiar el día, la semana o incluso la vida del receptor. “La Changa dijo mi nombre”, algo que presumir.

También le da aliento el impacto que tiene entre los nuevos talentos. “El día que falte, ya hay un historial muy grande de dejar el ejemplo para la gente que viene atrás de mí, que la verdad viene muy fuerte la sangre nueva, la juventud”.

Ejemplo que proyectos como El Berraco, Sensación Barranco, Los Junior, Fania 97, Sonido Fantasma y Musas Sonideras han recibido y encauzado de gran manera, por eso Ramón los evoca al hablar de la buena salud que goza el panorama sonidero. “Talentos que admiro y aplaudo porque les ha costado mucho dinero y mucho trabajo llegar a donde están”.

Una chamarra poderosa | Foto: Ariel Ojeda
Regalos que adornan su estudio | Foto: Ariel Ojeda
Uno de sus regalos más preciados | Foto: Ariel Ojeda

Y ellos, a cada oportunidad, le agradecen a La Changa por la inspiración y los consejos. “Me decía un señor: ‘En un millón, solamente hay una persona que nace para lo que es, y uno de ese millón es Ramón Rojo Villa La Changa… Qué bonito”.

Ser sonidero es lo mejor que Dios me ha dado y el ejemplo que vamos a dejar con todos los jóvenes, con todos los chamacos que quieren echarle gana a esta corriente. Es bien bonito, no tomen el camino equivocado, drogas, alcohol, maldad… Esto del ambiente sonidero es para lo que es, la música”, apunta.

De Tepito para el mundo

Ramón asegura que fue “tocado por Diosito”, pues de nacer y pasar los primeros años de su vida en un entorno con muchas carencias, la música cambió su situación.

“En la vecindad donde nací, calle Caridad 25 interior 4, lo único que nos divertía era la radio, y para comprar una fue un problema porque la familia económicamente no estaba bien; nos preocupábamos por comer, llenar la panza, pero planes para futuro nada porque la economía estaba muy baja”, rememora.

Ahora, “Dios me ha dado un lugar para vivir bien, me gusta disfrutar mi casa, estar al lado de los míos, convivir con mi familia”.

Pero su barrio, el más bravo de la Ciudad de México, no ha salido ni saldrá de su corazón, pues ahí encontró su destino. “Yo era comerciante, les ayudaba a los mis tíos desde los 15”.

Un día, sus tíos compraron una discotienda a puerta cerrada y la vida de Ramón dio un vuelco: entre discos de danzones, mariachis, norteños, tropical y música americana, encontró un vinilo de la Sonora Matancera, que se convirtió en “la motivación más grande de mi vida”.

Ramón y la Sonora Matancera Foto: Ariel Ojeda
Lavoe, otro de sus ídolos | Foto: Ariel Ojeda
Amor por la música | Foto: Ariel Ojeda

​Impregnado con la cadencia de orquesta originaria de la ciudad de Matanzas, Cuba, Rojo Villa decidió hacer lo propio con un bafle casero, también de la discotienda, y “un aparato que me prestó La Socia”.

Guadalupe Reyes Salazar, La Socia, pionera de los sonideros en México, fue su mentora.

“Un día una señora me contrató, fui a una fiesta, cobré 5 pesos la hora y a partir de ahí empezaron a llover contrataciones en el barrio”, relata el artista.

De Tepito saltó otros barrios, como la Guerrero y Santa Julia, y pronto estados como Puebla, Toluca y León le abrieron las puertas. Fue un ascenso fugaz gracias a su talento, carisma y, sobre todo, acervo musical. “El carácter, la humildad y la sencillez me han ganado el cariño de mucha gente”.

Hitos en la carrera de La Changa hay varios, por ejemplo: cuando Celia Cruz le firmó un disco en 1987 o cuando estrechó la mano de Héctor Lavoe en un deportivo de la Merced. O su incursión a Estados Unidos; la primera vez que puso a bailar a latinos y estadunidenses fue el 20 de noviembre de 1993 en el Hollywood Palladium de Los Ángeles, “un éxito tremendo”.

“Ahora en Estados Unidos me están pidiendo mucho en plazas, en Los Ángeles, Nueva York... Ya se están arreglando los papeles para tener una visa de trabajo”, confiesa el artista.

Siempre sonidero

Cuando se habla de Sonido La Changa, salen a relucir adjetivos y sustantivos como histórico, pionero, explorador, luchón, todoterreno, maestro, ídolo, barrio, leyenda, disciplinado.

Pero pocos saben que palabras como ‘traición’ y ‘fracaso’ también se le han relacionado. Así lo revela Ramón: “Me quedé un día en la calle, fracasé con una señora, me quitó todo, casa, sonido, camiones, toda la fuente de trabajo y los ahorros del banco”.

“Gracias a Dios encontré a otra persona en mi camino, me ayudó, me levanto, la señora Elizabeth Navarro, y aquí estoy echándole nuevamente. La Changa estaba en la lona, pero no estaba noqueado”, dice el sonidero.

Actualmente, el mejor término para hablar de La Changa es ‘pasión’, pues Ramón Rojo Villa quiere llegar a las ocho décadas trabajando. “Hay muchos planes, muchos proyectos para futuro. De lo que Dios me preste vida, vamos a echarle muchas ganas”.

Este fuego musical lo aviva al dar presentaciones. También con buenas noticias, por ejemplo: que al movimiento sonidero “lo quieren hacer patrimonio cultural de México, es un logro enorme”.

“Esto ha crecido bastante, ha traspasado fronteras, y sigue creciendo para las nuevas generaciones que vienen”, reflexiona.

Y con la emoción de la charla a tope, pero el tiempo pisando los talones – no deja de sonar su celular, tal vez para saber si ya está listo para el show de esta noche-, Ramón Rojo Villa, Sonido La Changa, dice que “hasta las últimas horas de mi vida, hasta el último aliento de mi ser, seguiré siendo sonidero”.

Solamente papá Dios es el único que me va a retirar, pero yo, aunque sea con muletas o silla de ruedas, voy a trabajar, hasta el fin de mi vida”. Mientras tanto, que nadie deje de bailar.

Esto piensa La Changa de 'Medio Metro'

De José Eduardo, el bailarín que se volvió viral con su personaje de ‘Medio Metro’, Ramón dice: “Es lo actual, lo moderno. La gente busca algo nuevo, al muchacho ‘Medio Metro’ le pegó, sé que ahora tiene problemas con la señora, cayó la bronca por utilizar el gorro del ‘Chavo del 8’, ya doña Florinda Meza, por ahí se sabe en redes sociales, que va a hacer una demanda muy fuerte. Como este muchacho la pegó, esa marca está registrada, ese personaje, esa gorra. Está en su derecho la señora, pero es lo más nuevo de las redes sociales, todo mundo lo sabe, todo mundo lo ve, y le llegó ese dato a la viuda del ‘Chavo del 8’. Eso ya es cosa delicada”.

hc

  • Yair Hernández
  • juan.hernandez@milenio.com
  • (Azcapotzalco, 1994). Ya lo dijo Carpentier: “El periodismo es una maravillosa escuela de vida”.

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