Claudia o Pascualita

Jalisco /

El ejercicio del poder requiere de muchas cosas. Entre otras, la capacidad de independencia para la toma de decisiones y gobernar con su propio estilo.

La Presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, llega al cargo de mayor responsabilidad en el país, con una marca de agua: para nadie es un secreto que ha sido en sus discursos, palabras, gestos y actitudes, una copia del presidente López Obrador.

Durante su campaña, diseñada, supervisada y ejecutada de cabo a rabo por él, la doctora Sheinbaum fue vista como una mala copia de López Obrador.

Ganó las elecciones, ha recibido su constancia de mayoría; ha tenido un triunfo indiscutible, pero como lo dijo en reiteradas veces su mentor, “lo mejor, es lo peor que se va a poner” y es que apenas empezará a sentir en sus hombros el enorme peso de la responsabilidad de un país de más de 130 millones de mexicanos, que pese los programas sociales del gobierno no han saciado el hambre y la sed de justicia del pueblo que sigue sufriendo lo indecible sobre todo en los renglones de seguridad pública, micro economía, salud y educación.

Las promesas incumplidas, las mentiras, las traiciones, los robos, los estrepitosos fracasos del sexenio que está por terminar, son las enormes losas que habrá de cargar como el Pípila, la señora Sheinbaum Pardo, porque la realidad es que las cosas no marchan bien en México, ya que no se ha acabado con la corrupción ni con los privilegios, ni tenemos sistema de salud de primer mundo, ni la gasolina está barata, ni se ha acabado el huachicol y no tenemos buenas relaciones internacionales, entre otros prietos en el arroz.

No necesitamos de encuestadoras. Cada uno de nosotros tenemos a nuestro lado a quien preguntarle sobre si se encuentra contento y satisfecho, con los resultados de la actual administración sobre todo en materias de seguridad, salud, obra pública, relaciones exteriores, servicios, educación, y la respuesta por lo menos será de un dos a uno en sentido de insatisfacción e inconformidad y pese a eso, la propuesta de la continuidad ganó frente al cambio de ruta que proponía la Ingeniera Xóchitl Gálvez.

Es simple. Nadie podrá estar de acuerdo con que en un país que no está en guerra, tengamos 138,000 homicidios violentos en menos de cinco años; que la pandemia mal manejada haya dejado 800,000 muertos; que se oculten cifras de los desaparecidos; que el sistema de salud sea un desastre, con que se hayan talado 8 millones de árboles para construir el tren del sureste, que la refinería no refina, que el AIFA no llega ni a medios chiles, las continuas masacres, carreteras tomadas, las cuotas de poder del crimen organizado y tantas otras desventuras que nos aquejan y que este gobierno no ha podido resolver con sus estrategias fallidas.

En menos de cuatro meses, la doctora Claudia será la que tome las decisiones en el país, y entre éstas tendrá que tomar la más importante: ser Jefa de Estado, y ejercer con independencia y libertad el cargo de Presidenta de la República o una émula de Pascual Ortiz Rubio, que obedecía ciegamente lo que le mandaba Plutarco Elías Calles.

Jinete o Montura. Claudia o Pascualita. De usted depende doctora Sheinbaum.


  • Abel Campirano
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