La falacia de la elección judicial

Jalisco /

Una nueva generación de Jueces, Magistrados y Ministros surgidos de las urnas electorales es el proyecto del Presidente de la República.

El Primer Mandatario quiere que ese apruebe cuanto antes la reforma judicial para que se realice la elección popular de juzgadores federales y de esta forma, se erradique la corrupción y se dé la independencia del poder judicial, pero esto es una falacia.

Le voy a explicar por qué pienso así. Una Falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es. En la Lógica, fueron estudiadas ampliamente por Aristóteles, y en 1970 Charles L. Hamblin un filósofo australiano, profesor de Filosofía en Nueva Gales del Sur, publicó un excelente libro llamado Falacias, en donde nos lleva de la mano por ese laberinto de premisas, argumentos y conclusiones. Los que alborotan la gallera para que “el pueblo” elija a sus jueces deberían leerlo.

Y aquí va la sinrazón de esa razón; si los jueces son electos por el pueblo, como dice el presidente, no habrá ya corrupción porque no habría injerencia en sus designaciones ni de grupos de poder ni de partidos políticos. Falso.

La preselección de candidatos no va a surgir del pueblo; tiene que emanar de las Universidades, los Colegios de Abogados e Institutos de Investigaciones Jurídicas, porque en esas instituciones y organismos es donde se conocen mejor las capacidades y aptitudes de profesionales del derecho que pudieran ser electos como jueces. La población en general conoce a un abogado de su confianza y hasta allí. Partiendo de eso, El padrón electoral de 2024, nos arrojó 98 millones de personas registradas. Imagínese que cada uno de los potenciales electores propongamos un candidato. Cada uno tendrá el suyo. De risa.

Ahora, la propuesta de candidatos surgida de la Academia y los Colegios y Barras de Abogados necesariamente tendrá que ser aprobada por el Congreso de la Unión.

Hay 32 Circuitos Judiciales en los que se encuentra dividido el País y corresponden a las 32 Entidades Federativasy evidentemente de cada Estado tendrán que surgir los elegibles para ocupar los cargos de Jueces y Magistrados de Circuito y obviamente a los 11 Ministros de la Corte; la elección será compleja, costosa y no será emanada del pueblo y con un elevadísimo número de candidatos desconocidos en su mayoría.

Este es el punto central de la falacia. No será el pueblo el que elija a quienes le impartirán justicia, porque de inicio, podríamos votar en Jalisco por los juristas que consideramos idóneos para el cargo, pero como el sujeto de la elección es un órgano federal, los candidatos registrados en una entidad federativa, que se supone serían los más idóneos para el cargo, no necesariamente se quedarían en Jalisco (siguiendo con el ejemplo) porque atendiendo al Principio de Movilidad Geográfica del Trabajo, que caracteriza al Poder Judicial Federal, lo más seguro es que se vayan a otro sitio donde serán completamente desconocidos y los que vengan de otros lares, también los recibiremos con completo desconocimiento de sus capacidades, y una natural desconfianza pero finalmente no serán electos por nosotros. Otros decidirán por nosotros, los diputados y los senadores serán los que seleccionarán a los aspirantes.

Entra en acción la lógica: El Congreso estará controlado por el partido oficial, así que será éste el que elija realmente a los candidatos y como el Congreso a su vez es controlado por el Titular del Ejecutivo, finalmente quien decidirá será él y no el pueblo, aunque a todos nos quiere vender la idea de que al elegir jueces se acabará la corrupción y se logrará la independencia del Poder Judicial. No es cierto. Los jueces, Magistrados y Ministros se deberán al que los designó, es decir Congreso con mayoría del partido oficial y el Presidente, jefe máximo del partido, así que cero independencia del poder judicial. Que no nos vengan con ese cuento.


  • Abel Campirano
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