Siete

Jalisco /

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, que preside la ministra Norma Lucía Piña Hernández, se divide en dos Salas. La Primera es presidida por el ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo y la complementan los ministros Ana Margarita Ríos Farjat, Loretta Ortiz Ahlf, Juan Luis González Alcántara Carrancá y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.

La Segunda Sala es presidida por el ministro Alberto Pérez Dayán, y la complementan la ministra Lenia Batres Guadarrama, Yazmín Esquivel Mossa, Javier Laynez Potisek y Luis María Aguilar Morales.

Una de las intenciones del actual gobierno y de las propuestas de la candidata oficialista ha sido la elección por voto popular de quienes integrarán la Suprema Corte de Justicia en el futuro. Algo que no es jurídicamente atinado.

La Suprema Corte, se integra por once Ministros. Es decir, son cinco por Sala, más la ministra Presidenta, Norma Lucía Piña Hernández. Para nadie es un secreto, que seis Ministros de este que es el más importante Tribunal del País, encargado del control de la legalidad y de la constitucionalidad, son afines al partido en el poder y por tanto su decisión no es atingente a los principios de imparcialidad establecidos por el artículo 17 Constitucional.

Hay resoluciones de particular importancia y trascendencia para la historia del país, que se tienen que tomar por el Tribunal Pleno, es decir por los once Ministros de la Corte, y se requiere el voto de siete para que la resolución sea ejecutable, definitiva, y deba ser cumplimentada por las autoridades de todos los órdenes, judiciales, administrativas, agrarias, civiles y de trabajo. Son decisiones muy delicadas que involucran el respeto a los derechos humanos, a las garantías individuales.

El cargo de Ministro no puede ser objeto de botín político. Es imprescindible que su elección o nombramiento esté desprovisto de cualquier injerencia política que presuponga una inclinación o interés en vía de agradecimiento o retribución a quien lo haya propuesto o designado, como fue el caso más reciente de la ministra Lenia Batres Guadarrama, hermanda del actual jefe de Gobierno de la Ciudad de México y que fue designada directamente por el Presidente de la República.

El procedimiento de la designación de Ministros, surge a propuesta del Presidente de la República, y necesita la aprobación del Senado y cuando este órgano legislativo no se pone de acuerdo, el que haya propuesto el Presidente será el Ministro, cuente o no con la aprobación del Senado, y desempeñará su cargo por 15 años, lo cual conlleva los riesgos que mencionaba párrafos atrás.

Han sido enconados los debates internos para no aprobar reformas que no se encuentran apegadas a derecho y transgreden la Constitución, y afortunadamente no han pasado de meros intentos, porque por ahora no existe mayoría del bloque morenista, que requiere de siete votos, sin embargo, el próximo 30 de noviembre el ministro de la Segunda Sala, Luis María Aguilar Morales, concluye su gestión y habrá que hacerse una nueva designación.

Las elecciones de este domingo serán cruciales porque también tendrán efecto indirecto en la integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque quien ocupe la Presidencia tendrá en sus manos, ese número siete, que significará, la preservación del orden constitucional o la supresión de los derechos inalienables de los ciudadanos.

Habrá que tener mucho cuidado cuando crucemos las boletas electorales. No podemos equivocarnos. De nosotros depende el futuro de nuestro país.


  • Abel Campirano
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