Opinión

Pensando ya en la próxima consulta

Alberto Rueda

Todo un fiasco resultó la consulta popular de este domingo donde apenas 7 de cada 100 mexicanos participaron. Los resultados de la consulta en cuanto a participación dejan muchas lecturas para analizar. Y es que lo que hay detrás de este “ejercicio democrático” no es poca cosa.

Por un lado, quien resultó ganador de la consulta fue el mismísimo Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien calculó bien el resultado de tal manera que al no ser vinculante, él mismo se salva de una acción legal que poseía enjuiciarlo.

De haber prosperado la ocurrencia, habría abierto una puerta peligrosa como para que en el futuro a mediano plazo pudiera resultar enjuiciado.

Por otro lado, sirvió como ejercicio para la gran consulta que vendrá en marzo próximo y que tiene que ver con el referéndum a su mandato.

Midió en que zonas de la república tiene que fortalecer su presencia, dónde existe indiferencia a su mensaje y en qué sector todo marcha sobre ruedas.

En la elección de 2018 consiguió en números cerrados, cerca de 30 millones de votos; el 6 de junio pasado, cerca de 15 millones y el pasado domingo solo 7 millones de mexicanos (más-menos) hicieron caso al llamado para participar en la consulta popular.

Esto muestra que los operadores del lopezobradorismo son, en una gran medida, una ilusión.

Porque fue el mismo Andrés Manuel López Obrador primero como candidato y después como mandatario de la nación, quien promovió dicha consulta para enjuiciar a expresidentes, lo que de origen resultó un absurdo a los ojos de la sociedad al transferir una responsabilidad de justicia a la opinión pública que no debería ser consultado sino acatado; quiere decir, debió enjuiciar a ex presidentes del PRI y del PAN sin necesidad de una consulta, sino por el simple hecho de haber cometido delitos de diversa índole.

Tenemos al PRI de Salinas que provocó una devaluación al peso y con ello una de las crisis más profundas en el país, o el de Peña Nieto quien hizo del país su caja chica, dejando al descubierto un día sí y el otro también, casos de corrupción al más alto nivel; o ahí tenemos el PAN de Calderón que desató una guerra en el país con miles y miles de muertes y con daños colaterales que dejaron a familias fragmentadas… y que decir de Fox con sus amigos y sus casos de malversación de fondos.

Ahora que haciendo caso a la ambigua pregunta de la consulta, también tenemos el Morena de López Obrador que hizo un mal manejo de la pandemia, provocado más de medio millón de muertes; o la extensión de programas sociales sin miramientos; o la construcción de obras sinsentido; o una mitad de sexenio con más muertes por violencia que sumando la Fox, Calderón y Peña.

Es así como se demuestra que la población ya no está para ocurrencias que además nos salen carísimas.

Es la nueva versión del sorteo del avión sin avión. Ahora tuvimos una consulta a los expresidentes sin expresidentes.

Se requería de al menos 40 por ciento de la participación del padrón electoral para que fuera vinculante.

Apenas con un raquítico 7 por ciento, la consulta popular queda como un mal chiste en el fondo pero como un ejercicio que demuestra que las consultas organizadas por la autoridad electoral, pueden ser una buena herramienta que ayude al involucramiento de la sociedad en la toma de decisiones para temas trascendentales de la vida nacional.

Solo que sin tanto populismo y más inteligencia.

Sobra decir que durante meses, el presidente López obrador utilizó las mañaneras para promocionar la consulta ciudadana.

Incluso violó la veda electoral para seguir promoviéndola. Ni así le alcanzaron sus canicas.

@AlbertoRuedaE


OPINIONES MÁS VISTAS