Fusilerías

Florencia, episodio tres

Alfredo C. Villeda

Después de un recorrido por Florencia en dos tiempos en este espacio, primero por sus calurosas calles en el verano de 2017, con sus tiendas de reproducciones de máscaras de la peste, y después por la golpeada ciudad medieval contada por Marcel Schwob en las entregas anteriores, atendamos el siguiente relato.

“A la egregia ciudad de Florencia, noble y famosa cual otra ninguna italiana, llegó aquella cruel y mortífera epidemia, la cual, por efecto de los cuerpos celestes, o por grandes pecados, fue enviada por justo designio de Nuestro Señor sobre los mortales; y habiendo comenzado, algunos años antes, en las partes de Oriente y tras haber privado a sus provincias de innumerable cantidad de vivientes, prosiguió su crudo y horrible progreso, viniendo de un lugar a otro, y se extendió por el lado de Occidente, sin que valiera contra ella ninguna sesuda precaución ni provisión ninguna de los hombres, a pesar de que por consejo de los médicos, nuestra ciudad fuese limpiada y purgada con gran diligencia de cualesquiera suciedades o cosas dañosas a la salud por ciertos empleados públicos”.

Pese a la fuerte asociación de la hora más oscura en curso con la llegada de la epidemia a Florencia y la coincidencia del origen en Oriente, es decir, China, este pasaje corresponde a la primera jornada que Giovanni Boccaccio (1313-1375) ha escrito para el Decamerón, una colección de cien cuentos narrados durante 10 días por siete doncellas y tres mozos reunidos en una finca florentina para resguardarse de la peste negra en el lejano 1348.

En la entrega anterior llamábamos la atención sobre el humor de Schwob cuando se refiere al calvario de los contagiados y trazábamos la analogía con los memes a propósito de la desgracia, pero no menos hilarantes son algunos episodios del Decamerón, un espejo de la vida humana que no escapa a una risa que, dice Francisco José Alcántara, “salva las situaciones más escabrosas y resuelve la malicia concentrada en toda ella”. Florencia, episodio tres. 


@acvilleda


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