"Bridgerton" y "Tu vida es mi vida"

Ciudad de México /

No existe, en el mundo entero, alguien que ame más “Bridgerton” que yo y háganle como quieran.

¿Por qué? Porque es “la novela por entregas” de “la novela por entregas” en “la novela por entregas”.

Esta fabulosa aportación de Netflix confirma la eternidad de uno de los formatos más viejos y despreciados de la industria del entretenimiento.

Es volver a las telenovelas. Es reconocer a las telenovelas. Es amar a las telenovelas tal y como las “primetime soap operas” tipo “Dallas”, “Dinasty” y “Falcon Crest” lo hicieron en los años 80.

Es como si me dijeran: “Álvaro, tenías razón. Las telenovelas son lo máximo”. ¡Gracias, Netflix! ¡Gracias, “Bridgerton”!

Por si todo esto que le estoy diciendo no fuera suficiente para celebrar este título, Netflix le está dando la razón a TelevisaUnivision y a todas las grandes casas productoras de melodramas seriados.

¿En qué sentido? En que sus ejecutivos ya entendieron que éste es un negocio muy complicado y que, por los más elementales esquemas de grabación, no se puede subir todo el material de golpe.

Hay que hacerlo poco a poco, exactamente como está sucediendo con la tercera temporada de este universo (porque “Bridgerton” ya es mucho más que una serie) que está subiendo “en partes”.

¿Cuál es la nota? Que “el corazón siempre engaña a la cabeza”, que los suscriptores de Netflix ya podemos ser felices con lo nuevo de esta joya y que lo que sucede en estos pocos capítulos es mucho muy hermoso.

Prohibido llegar al cuarto episodio y no flotar de felicidad con la escena del carruaje. Prohibido amar el amor, amar las telenovelas y perderse esto. He dicho.

GRAN FINAL

Dígame, por favor, que usted también vio el desenlace de “Tu vida es mi vida” el viernes pasado en Las Estrellas.

¿No le pareció precioso? Sí, yo creo que aquello ameritaba un gran final dominical y que, por lo mismo, sus responsables tuvieron que hacer magia con la edición.

Pero, sinceramente, esta producción de Angelli Nesma cerró divino.

¿En qué me baso para señalar esto? En que todo se resolvió adecuadamente, en que vimos escenas fuera de lo común, en que los actores se volaron la barda y en que se nos mandaron mensajes particularmente importantes.

“Tu vida es mi vida” no sólo fue una gran historia de amor y una poderosa lucha de la vida sobre la muerte. Fue la historia de integración social de una empresaria y decir eso, hoy, en términos ideológicos, es una revolución.

¡Gracias! Porque en México y, en general, en toda Hispanoamérica, los empresarios tienden a ser figuras lejanas, antagónicas e inalcanzables.

Aquí, gracias al personaje de Susana González, no. ¡Qué gusto por las empresarias y por los empresarios! ¡Qué gusto por el pueblo que ahora los puede entender de otra manera!

No le voy a dar detalles para no arruinarle la experiencia, pero la secuencia “gay” futbolera fue épica si la ponemos en el contexto de la historia de las telenovelas nacionales.

Y el cierre de los personajes de Juan Soler, Verónica Merchant y Roberto Mateos fue magistral, algo terapéutico. Insisto en que ya hay un cambio de narrativa en el tema de los adultos mayores.

¡Felicidades a todas y a todos los involucrados en esto! ¡Qué orgullo lo que sucedió ahí! ¡Qué orgullo y qué éxito! ¿A poco no?


  • Álvaro Cueva
  • contactoalvarocueva@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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