El final de 'El maleficio'

Ciudad de México /

Este domingo 3 marzo, a las 21:00 horas, se va a transmitir por Las Estrellas, el gran final de “El maleficio” y yo soy el crítico más triste de México.

Es pieza clave en la historia reciente de la tv nacional. ESPECIAL

¿Por qué? Porque voy a extrañar esta producción de José Alberto Castro que, en mi caso muy personal, consiguió algo que sólo muy pocas telenovelas han conseguido en los últimos años: unir a mi familia.

Usted no está para saberlo ni yo para contarlo pero todos, en mi casa, nos esforzamos, como pocas veces, para no perdernos ni un capítulo, ni una escena, de este melodrama seriado.

Si no era mirándola al aire, era al otro día, muy de madrugada, en VIX.

Y esos momentos de unión no se pagan con nada. Cuando quieran investigar mi algoritmo, ahí van a encontrar el registro de todo para que vean que no miento.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué nos gustó tanto? ¡Y mire que yo vi completa la versión original de principios de los años 80 y tuve el gran honor de conocer a don Ernesto Alonso!

Pasó que nos entregamos a ella sin prejuicios. No sé cómo sea en su familia pero en la mía, sí vemos lo que se hace en México, no nos da pena que se sepa que miramos telenovelas y, muy importante, sabemos lo que estamos observando.

Nosotros no jugamos a que la televisión abierta privada nacional nos ofrezca lo mismo que un servicio de “streaming” o a que el terror a la mexicana es inferior a otros.

Somos público de Las Estrellas, pero de Las Estrellas de hoy, que no es lo mismo que haber sido público de Las Estrellas en 1996, en 1985 o en 1973.

“El maleficio” con Fernando Colunga y Marlene Favela es una pieza clave en la historia reciente de la televisión mexicana y las razones son muy simples:

Primero, se atrevió a meterse con uno de los clásicos más idealizados del imaginario colectivo mexicano. Segundo, llevó al demonio al mismísimo canal de “La rosa de Guadalupe”.

Tercero, tuvo inmensas aportaciones a nivel de producción. Cuarto, reunió a un reparto ideal. Y quinto, contrariamente a lo que sus detractores manejaron en redes sociales, siempre tuvo excelentes resultados. Me voy punto por punto.

IMAGINARIO COLECTIVO: por diferentes razones históricas, sociales y culturales, los mexicanos sentimos una devoción enferma por los contenidos que nos tocan el alma.

Nada ni nadie se puede meter con ellos. Nada ni nadie lo puede hacer mejor. Haga memoria y dígame quién ha hecho algo bien en ese sentido en los últimos 15 años. “¡Nadie!”

¿No se le hace demasiada casualidad? ¿No se la hace demasiada vanidad? Lo que te choca, te checa.

DEMONIO: “El maleficio” original se hizo en un momento muy diferente al de ahora, para un canal de televisión que era visto por otro tipo de gente.

Hoy, no existe frecuencia más conservadora que Las Estrellas. Sus audiencias tienden a buscar orientación.

Es admirable la adaptación que el equipo literario de “El maleficio” 2023, 2024, hizo para que algo tan delicado entrara ahí.

Y no sólo eso, para que un título tan oscuro se transformara en la historia más positiva de amor y respeto a Dios y a la gran familia mexicana. Por favor aprécielo.

APORTACIONES: esta producción de José Alberto Castro es para TelevisaUnivision lo que “Serafín” (1999) fue para El Canal de Las Estrellas.

¿Cuándo había visto usted esos efectos especiales, la inteligencia artificial, locaciones en Toledo, Washington, El Vaticano y Nueva York, el vestuario de la heroína y todo lo demás?

Objetivamente aquí hay algo muy relevante si consideramos que en la televisión mexicana ya no se trabaja con los presupuestos con los que se trabajaba antes.

Todo esto que le estoy diciendo es tan importante que por primera vez en años, además del final dominical, se hizo un documental tipo “detrás de cámaras”. Por favor búsquelo.

REPARTO: En los tiempos de la primera versión de “El maleficio” era fácil convocar a los “dioses” del cine mexicano porque todavía existía cierto glamour vinculado a la “época de oro” y porque no había cine ni ningún otro lugar a donde se pudieran ir a trabajar.

Hoy, todos los actores de todas las generaciones están ocupados haciendo series, películas, teatro y mil cosas más, al mismo tiempo, en México, Miami, Buenos Aires y Bogotá.

Haber tenido ahí a Fernando Colunga, que ya no es el galán de los años 90 sino una leyenda de las telenovelas mexicanas, equiparable en glamour a los “dioses” de la “época de oro” del cine nacional, sí representa algo.

Igual que la maravillosa presencia de Marlene Favela, que nos regaló momentos de una pulcritud melodramática sensacional.

Me podría ir, una vez más, actor por actor. ¿Cuál es la nota? El talento joven.

Para todas las muchachas y los muchachos que salieron en “El maleficio”, haber hecho esto, al lado de estos figurones y de muchos más, les va a abrir puertas de una manera impresionante. De mí se acuerda.

RESULTADOS: Yo no sé quién le enseñó análisis de “ratings” a los influencers. Seguramente los mismos que le enseñaron esto a la gente de “La guerra de las televisoras” en el pasado.

Pero los números de “El maleficio” siempre fueron estupendos, superiores, por mucho, a los de su competencia, en una espléndida relación costo-beneficio, y en una sana armonía con el resto de los melodramas de Las Estrellas.

Por lo mismo, espere algo bueno para este domingo. Mi mejor recomendación es: no juegue al ejecutivo, prenda la televisión y diviértase.

Luche con todas sus fuerzas por ver el final de “El maleficio” el 3 de marzo a las 21:00 por Las Estrellas. Y por nada del mundo se vaya a perder la última escena. Le va a gustar. De veras que sí.


  • Álvaro Cueva
  • contactoalvarocueva@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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