Intercampaña. ¿Y eso qué es?

Ciudad de México /

Esta semana empieza la intercampaña. No me lo va a creer pero hasta la computadora subrayó en rojo la palabra “intercampaña”. ¿Qué es eso? ¿Te equivocaste?, parece que me preguntara. ¿Existe? Y pues no o a medias o quién sabe. Consiste en el periodo de tiempo que transcurre entre el fin de la precampaña presidencial y el principio de la campaña. Un periodo de aproximadamente un mes que va del 19 de enero al 29 de febrero, después del cual empezarán las campañas presidenciales en todo su esplendor.  

No, no se ría. Ya sé que usted además de la precampaña recuerda la campaña ilegal para “coordinadora, porque no se puede decir candidata” y que antes vino la campaña “pongamos espectaculares de la que el Presidente quiere que sea la elegida, pero finjamos que nadie los pone ni los ve”, y aún antes estuvo la campaña de “se cayó el metro, pero como la encargada va a ser candidata yo la cuido para que nada le afecte”. 

Total, llegamos a esta semana en donde pareciera que vamos a entrar en una especie de silencio en donde las candidatas y el muchacho de los tenis descansarán de eventos, spots y declaraciones. Paz política. Pero no, se equivoca. La política mexicana tiene, no solo como columna vertebral sino como corazón, riñones e intestinos el accionar electoral. Nunca se detiene. 

Todo en la política mexicana consiste en quién gana la elección. Entre otras cosas porque eso supone quién tendrá trabajo. El que pierde no se va de activista a caminar el país así nada más, porque se muere de hambre. El que pierde tiene que encontrar recursos. De ahí que todas las declaraciones, todas las acciones, todas las giras y visitas tienen un fin electoral. ¿Quedarse poco más de un mes callados en la intercampaña? Imposible. Temas para hacer campaña de escándalos hay varios, solo se necesita amplificarlos, mantenerlos vivos. Alargarlos por lo menos un mes para que la campaña mantenga la atención de la gente. 

Poner a una persona sin credenciales como ministra de la Corte al servicio del Presidente.

Que el presidente del PAN publique los arreglos que hizo con los demás partidos, evidenciando no solo la bajeza, sino el que ni siquiera se da cuenta de ella. El que la incondicional del Presidente, ex directora de Notimex, confiese que le pidieron quitarle el 20% a la liquidación de los trabajadores para dárselo a la campaña de Claudia Sheinbaum. Más los plagios y los títulos hechizos y las normas burladas. ¿Aguantará esto para todo un mes? Tal vez no, de aquí que el Presidente le apostara a una campaña de ofertas para este periodo.  

Consiste en promesas de campaña cambiándoles el nombre y llamándolas: paquete de reformas. Por eso no importa que pasen, son solo spots promocionales. De entrada un plan C que atenta contra la división de poderes y ahora, intervenir en el sistema de pensiones. Prometer una pensión que no existe en ningún lugar del mundo y en el proceso quedarse administrando las afores. O lo que es lo mismo: sacar dinero hasta de debajo de las pensiones y no tener nadie que lo cuestione. Lleve su pensión millonaria, lleve su incremento salarial, con la única condición de que vote por la continuidad.

Un país en eterna campaña, en donde se vende de todo, aunque no funcione, aunque no sirva, aunque sea mentira. Llévelo, llévelo.


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
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