Las palabras del año 2023

Ciudad de México /

Hay palabras inscritas en oro. Convocadas por una idea tan poderosa, que terminan perfiladas en metal precioso para hacer evidente que lo que dicen brillará por siempre. Palabras en mármol, escritas en piedra para que una vez expresadas nadie pueda torcerlas. Y existen otras —tal vez más simples, quizá vulgares—, que se graban en la mente. Las que hacen caligrafía con los glifos de nuestra materia gris y no se olvidan. Las que dejan huella en la vida. Estas son las palabras que nos marcaron el 2023.

Empiezo con “Acapulco”, porque por ahí deberíamos empezar. Una “A” mayúscula, destinada a ocupar el principio de la lista, pero que desde que aconteció la tragedia, nuestro gobierno intenta encajar al final del abecedario. Y es que “le sigue la e”, como presagia la canción, la “e” de elección. ¿Y si nos va mal en el proceso electoral por no sacar adelante Acapulco?, deben de repetirse por las noches. No le destinaron ni un peso en el presupuesto para su reconstrucción, pero sí frases engañosas asegurando que ya todo pasó y todo está bien. Eso sí, sin una sola foto, porque en el fondo, el Presidente debe pensar que, más allá de que en época electoral no conviene que te asocien con lo “feo” y con lo “triste”, también debe estar convencido que si él no se refiere a ello, lo que acontece no acontece. No sucede y no pasa. No pasa en la mañanera y tampoco pasa en los medios y, en una de esas, tampoco pasa en la vida real. “Acuérdate de Acapulco”, escribió Agustín Lara. Imposible olvidarlo. Imposible olvidar lo que sucedió y todas las palabras que dijeron y aún hoy de vez en cuando dicen.

Curiosas las palabras memorables de este 2023. Mientras Oxford, institución que todos los años designa la palabra que más influyó en el mundo, escogió “rizz”, un vocablo nuevo utilizado por la generación Z para referirse a “la habilidad de atraer una pareja romántica o sexual”, dejando en la lista de finalistas “prompt”, la instrucción que los humanos le damos a la inteligencia artificial para que actúe, en México no elegimos, las palabras nos tomaron por sorpresa. Bestiales como huracanes que, a su paso, derrumbaron tranquilidad, esperanza, y sobre todo, máscaras.

Entrando de frente, con la inclemencia de un desastre natural, a principio del año nuestro Mandatario reveló una de las frases más devastadoras del sexenio:

“Ayudando a los pobres va uno a la segura porque ya saben que cuando se necesite defender… la transformación sabe que cuenta con ellos. No así con sectores de la clase media, ni con los de arriba, ni con la intelectualidad, entonces no es un asunto personal, es un asunto de estrategia política”.

Cruel y atroz, lo cual se liga con la última frase que nos marcó el año y tal vez el próximo sexenio. “Plan C”. La corta frase, casi graciosa y por momentos enigmática ¿a qué diablos se refiere esa c?, es una revancha por declarar inconstitucionales los anteriores planes del Presidente. Busca romper el equilibrio de poderes, capturar a los árbitros: el Legislativo, la Suprema Corte y el INE, y dar carta blanca a la militarización. Es el manual para la hegemonía y las instrucciones precisas para que Claudia gobierne en caso de ganar.

Con lo cual, si gana el “Plan C”, una palabra nos saldrá sobrando en el diccionario: “democracia”. 


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
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