Manual del voto útil

Ciudad de México /

Ahora sí, esta es la recta final. Lo polarizado, polarizado está. El país es el que es, con lo que tiene y con lo que no pudo ser. No hay más. Y nosotros, después de estos casi seis años, tenemos algo muy valioso en nuestro poder: un voto. Su voto. Tan preciado que por eso toda la comunicación la hacen en singular. “Te hablo a ti” —dicen—, “Quiero que pienses tú”. Tú y tu voto. ¿Ahora entiende por qué todos los candidatos miran siempre a la cámara? Es más, prefieren dejar de ver al entrevistador por mirar a la cámara y dar la sensación de que, a través de la pantalla, lo están mirando a los ojos: solo a usted.

A veces pienso que ellos saben que nuestro voto es más valioso que nosotros mismos. Que nuestro simple y único voto es más útil para ellos de lo que resulta para usted o para mí. Y no lo es. Es por eso que hoy escribo. Un manual: la guía práctica del voto útil.

La utilidad del voto propio debe de ser tan potente en nuestra mente que, en la soledad de la casilla uno debe de pensar que esa boleta que tenemos enfrente es única, que ese crayón es singular. Pensar que hay un empate y que precisamente esa boleta y ese crayón que nos tocaron en suerte son los señalados para desempatar. Ese voto está llamado a ser el fiel de la balanza. Su decisión es la que va a definir la elección. Entonces sí, imaginando ese peso en las espaldas, vote. La presidencia, los próximo seis años de México, los decide solo usted.

En segundo lugar, pensar que su voto es un voto útil. Para que sea más simple, imagine que está en la segunda vuelta. Muchos países la usan y muchas personas piensan que esa solución le urge a nuestra democracia. Hacer una primera vuelta de votaciones y de ahí tomar los dos primeros lugares y llevarlos a una segunda vuelta o ronda de elección que decida y otorgue mayor representatividad y legitimidad al ganador. Aunque en México no exista la figura, no importa. Imagine que sí. Sáltese la primera vuelta en su mente. En esa soledad, frente a esa boleta señalada y singular, piense que usted está en la segunda vuelta para la presidencia de México.

Solo hay de dos. Solo de dos porque está en la segunda vuelta. O vota por lo que ha sucedido los últimos seis años o vota porque no vuelva a suceder.

Anular el voto es de cobardes. Algo así como decir: que decidan los demás por mí. Votar por el tercer lugar es hacerlo por una opción que no existe. Recuerde, solo hay dos opciones, está en la segunda vuelta. Votar de esa manera es no participar, tirar a la basura su opción de decidir.

¿Le parece que este fue un buen gobierno? Vote por Claudia. ¿Le parece que no? ¿Que es imperdonable que falte la luz, las medicinas y que este sea el sexenio con más muertos de nuestra historia? ¿Piensa que las explicaciones son mentirosas y solo ocultan ineptitud? Vote por la otra opción.

¿Quiere darle más poder al Presidente? Escoja a Claudia. ¿Piensa que la rifa del avión fue un fraude, la megafarmacia otro, Mexicana otro y el AIFA un capricho y un fracaso? ¿No está de acuerdo con el resguardo de información, la pérdida en el equilibrio de poderes y la militarización? Entonces ya sabe cuál es su opción. No les dé seis años más. Y es que, si no se los dio a Calderón, si no se los dio a Peña, ¿por qué se los tendría que dar a este Presidente? 


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
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