Por encima de la ley, Yo

Ciudad de México /

Un verdadero escándalo. El Presidente aceptaba lo inaceptable. Lo ilegal. La cara del periodista estaba invadida por ese asombro que paraliza, afloja la mandíbula e impide que uno cierre los ojos. “¿Lo que usted me quiere decir es que, en el mejor interés de la nación o algo así, el Presidente puede decidir hacer algo ilegal?” De manera natural, sin siquiera tomar un respiro para meditar y pronunciando la frase sin el más ligero titubeo, el Presidente respondió: “Si el Presidente lo hace, quiere decir que no es ilegal”. Todas las primeras planas retomaron la ensoberbecida confesión. Nunca volvería a ser lo mismo y, a pesar de que para entonces la carrera política del Presidente ya estaba acabada, esa revelación cerraba su vida pública con un sello en lacre monárquico que jamás se quebraría. 

La confesión corresponde a la entrevista que el ex presidente Richard Nixon concediera al periodista británico David Frost en 1977. Desde que el encuentro se hizo público, la frase ha sido un referente indispensable no solo para entender a Nixon, sino para analizar el complejo de superioridad y la soberbia que confiere el poder a aquel que lo detenta. De ahí que la semana pasada cuando nuestro Presidente dijo que por encima de la ley estaba su autoridad moral y política, resultaba imposible no recordar que esto ya lo habíamos escuchado en boca de Nixon y que desde hace casi medio siglo no estamos de acuerdo.

Todo empezó con el artículo que publicó el premio Pulitzer, Tim Golden, en la revista ProPublica, donde se revelaba que había existido una investigación por parte de la DEA de unas supuestas donaciones multimillonarias del narcotráfico a la campaña de 2006 de nuestro Presidente. Que el Departamento de Justicia de Estados Unidos dijo que eran incriminatorias pero no decisivas y que el caso se había cerrado. Eso. Nada más. Que hubo una investigación por la campaña de 2006. 

El tema es que la semana pasada el New York Times publicó un segundo artículo en donde dice que hubo otra investigación sobre el dinero que el narco aportó a nuestro Presidente, pero ahora para su campaña de 2018. Es decir, uniendo ambos artículos, que hubo dos investigaciones, la del 2006 y la del 2018.

El gobierno de los Estados Unidos dice que no hay una investigación abierta, pero no niega que estas investigaciones existieron. La tensión crece. La campaña presidencial arranca en menos de una semana. #NarcoPresidente es tendencia histórica en nuestro país y, como era de esperarse, todos están empezando a dejar de pensar. 

Por eso nuestro mandatario publicó el teléfono privado de la reportera del New York Times desacatando una ley que protege su seguridad. Al ser cuestionado, nuestro mandatario respondió que no se arrepentía y que “no puede haber ninguna ley por encima de un principio sublime: la libertad”. La pregunta es ¿cuál libertad?, ¿la de todos?, ¿la de los que publicaron después los teléfonos de la gente de Morena, el de la candidata y el del hijo del Presidente?, ¿ la libertad de aquel que sea Presidente de México? o ¿exclusivamente su libertad?  

Qué lástima que David Frost ya murió y no está aquí para hacer la pregunta correcta, antes de que recordemos la otra frase por la que Richard Nixon se hizo también famoso: “I’m a not a crook”. No soy un delincuente.


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.