¿Qué pasa, que todo nos pasa?

Ciudad de México /

Pasan, finalmente pasan las espinas que se atoran en la garganta. Pasan las náuseas y pasa la fiebre. Pasan los coches y también las lluvias, y es justo con ellas que pasan las horas, los meses y también los años, pero ¡ay, cómo tardan en pasar los sexenios! Pasan y pasan tantas cosas, pero hay días en que el dolor de cabeza no pasa con nada. Pasan las noches con pesadillas que asustan a los niños y los padres los abrazan para convencerlos de que no pasa nada. Pasan los trenes que no van a ningún lado y pasan los aviones que parten sin pasajeros a algún destino olvidado. Si tan solo las cosas nos pasaran por el costado, por un libramiento o por un paso a desnivel. Pero no, las cosas en México nos pasan justo por en medio, arrollándonos en su paso sin detenerse siquiera a preguntarnos si nos pasó algo. De ahí que aquí estemos, justo en medio de la vereda, sin medicinas ni ambulancia de por medio, esperando que nos termine de pasar por encima este sexenio.

La frase fue dicha hace unos días por Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, como respuesta a una periodista que preguntaba por las personas, en total  66 incluyendo varios menores, que habían sido secuestradas. Familias completas levantadas, ¿se imagina eso?, ¿cuándo antes se había visto algo así? El gobernador le pidió a la gente no tener miedo e irse de vacaciones, pasársela a todo dar, porque esas cosas de que se secuestren familias enteras, eso, dijo, lamentablemente ocurre. Es decir, que esas cosas, sencillamente Pasan.

Cosas que pasan, como el ángel que dicen las abuelas que pasa cuando todos a una se quedan callados, o tal vez ya no es un ángel sino un sicario armado que viene a cobrar el derecho de piso y todos en silencio miran para otro lado.

Como era de suponer, la frase fue muy criticada. Una desvergüenza, dijeron. La normalización de lo descarnado y terrible, de lo inaceptable. Y, sin embargo, conforme más le doy vuelta, más claro veo que lo que dijo el gobernador es verdad.

Esas cosas pasan, tan solo en México, pero pasan. Y hay que estar dispuesto a que pasen para ser mexicano. Es cierto, hay cosas terribles que pasaban desde hace tiempo, el tema es que ahora mienten y dicen que no pasa, lo que pasa todo el tiempo.

Pasan las encuestas a modo, los proyectos a modo, los presupuestos a modo, los funcionarios a modo y los ministros a modo. Pasa que lo primero que nos prometió este gobierno no se cumplió y ahora la nueva candidata presenta un ambicioso programa para tratar de que pase lo que no pasó, es decir, acabar con la corrupción. ¿Pues qué pasó? ¿Cuántos escalones barrieron? ¿Uno? ¿Dos? Y es que lo dijimos desde el principio, esas cosas pasan. Empiezan a barrer las escaleras y, por lo menos la familia, termina yéndose por el elevador.

Pasa que estas serán las elecciones más violentas de la historia de México. Al día de hoy van 157 agresiones violentas vinculadas al proceso electoral, 51 asesinatos en relación directa y lo que todavía falta por pasar.

Pasan los militares en su parada militar, pasa la violencia, pasan las obras inservibles, pasa el resentimiento, pasan las mentiras y pasa la ilegalidad. Todo lo hemos dejado pasar.

¿Qué nos pasa? 


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
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