Vertebral

Todos cuentan

Ángel Carrillo Romero

La guerra tuvo un importante impasse. Todos los órganos a los que Luis Fernando Salazar acudió a pelear por su candidatura, se la negaron.

En tanto, El Hooligan previó los escenarios y (primero) aseguró que su nombre apareciera en las boletas electorales (a pesar de que no se trata de él sino de su padre, a pesar de que gran parte de la militancia de Morena no lo acepta, mucho menos a su padre, un hombre identificado con ideales panistas de ultraderecha). 

Hubiera estado interesante el "choque de trenes" que vaticinaba, hubiera sido útil la guerra de propuestas y hasta la de descalificaciones porque habrían salido viejas filias y fobias, en fin.

Marcelo Torres, el abanderado del PAN a la alcaldía de Torreón dice (toda vez que bajaron a Luis Fernando del "barco") que la contienda se debatiría entre dos (se refiere a él mismo y a Román Alberto) y de cierta forma tiene razón, mientras que Román desestima a Marcelo y reconoce a los otros (aunque de partidos pequeños) como adversarios, finalmente.

Con tristeza debo reconocer los dichos de Marcelo, la clientela electoral de los "grandotes" desequilibra la balanza, a pesar de que hay buenos perfiles entre el resto de los aspirantes porque para ser (además de parecer), hay que saber, es decir, los que quieren ser regidores, síndicos, alcaldes, diputados locales, federales o gobernadores están obligados a profesionalizar la función pública y no ser simples testaferros del "populacho".

En Torreón creo que hay aspirantes sumamente acreditados (evidentemente los "grandotes" lo están debido a su experiencia en la política y en el servicio público, Román ha sido Secretario Estatal, Legislador y Marcelo, pues simplemente el "tatamandón" de su partido a escala nacional) ahí está el caso de Sandra Sierra la representante de Fuerza por México, se trata de una mujer que, además de estar muy documentada en terrenos de paridad de género, es congruente y sincera.

Defiende la idea de dignificar la política, pero no desde la crítica inerte sino ingresando al terreno para cambiar el rumbo de las administraciones o el doctor Víctor Arellano, un activista y no improvisado, un hombre que desde hace muchos años ha emprendido varias iniciativas de asistencia social, es decir que desde dentro del circo que han montado algunos partidos postulando a gente que nada tiene hacer en la actividad pública, hay personajes sumamente valiosos, lamentablemente esta condición no los pone en igualdad de posiciones y menos de ventaja en relación a sus "grandotes" contrincantes.


angel.carrillo@multimedios.com

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