Ciencia, educación y ambiente

La salud y el agua

Arlette López

Como dicen “no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos” ahora aislados y con tiempo para valorar diversos recursos, pensemos en la reconfortante presencia de la naturaleza en sus diversas manifestaciones, quizá quisiéramos irnos de vacaciones al mar, o caminar por el bosque o admirar la biodiversidad en los diferentes espacios que estén a nuestro alcance y que existen gracias a un valioso elemento común: El agua.

Este recurso tan poco apreciado, tiene una historia asociada a la salud desde el punto de vista de la higiene y a veces vinculado a nuestras creencias e interpretaciones, así se pensaba en la edad media, que lavar las manos era para “retirar el sudor y la suciedad que la naturaleza depositaba, evitando enfermedades dermatológicas” en este caso, la naturaleza era la que ensuciaba.

También en algún momento se pensó que el agua ocasionaba enfermedades así el Rey Luis XIV solo se bañó dos veces en su vida por razones médicas, imaginemos a lo que olía, aunque eso si se lavaba las manos. En el Libro del Grossman Practica se puede leer que a mediados del siglo XIX los cirujanos sacaban filo a los escalpelos, con la suela de sus botas antes de una operación, sin usar agua para limpiarlos pues no era una actividad digna para un médico, a tal grado, que uno de los cirujanos más reconocidos en Estados Unidos Samuel Gross expresaba que el conocimiento sobre antisepsia “no creía que valiera un comino” Con estas creencias el lavado de manos no era algo necesario, sino incluso indigno para el selecto grupo médico que entre otras cosas tenía en sus manos el don divino de curar. ¿Entonces por qué lavarlas?

Con el avance de la microbiología y la contundencia de la existencia de un mundo microscópico que causaba enfermedades las que también las manos sucias de los médicos transmitían, se reconoce el valor de su lavado. El medico Von Bergman refiere “aprender a lavarse las manos es una de las mayores adquisiciones del siglo XIX” Apenas hace 40 años se publican los primeros lineamientos para el lavado de manos en los hospitales. Ahora, vivimos una pandemia que nos obliga a lavar las manos con frecuencia como la mejor opción profiláctica. Este líquido ancestral que permite la vida, merece nuestra reflexión valorando su necesario consumo y garantía de salud y calidad de vida, para conservarla y cuidarla empecemos por modificar nuestros hábitos de consumo. 

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