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Católicos en la Liga 23 de Septiembre

Bernardo Barranco

Ante el debate que se ha generado sobre La Liga, indigna la falta de escrúpulos cuando se mira la historia a la luz de los parámetros de la violencia actual. Aquellos jóvenes de los años setenta que integraron la Liga 23 de septiembre, buscan derrocar la tiranía del Estado. Podemos refutar sus métodos. Pero lo que no es válido es descalificar tajantemente una opción política que se expandió por todo el continente latinoamericano.

La derecha panista juzga sin conocer que muchos de los jóvenes que integraron La Liga fueron formados por la Iglesia católica. Pertenecían al Movimiento de Estudiantes y Profesionales (MEP) de la Acción Católica Mexicana. Fueron jóvenes de clase alta formados también por jesuitas. Historia que se conoce poco y que nuevas investigaciones está develando.

Hay varias investigaciones, cito una: “La influencia jesuita en la conformación de la Liga Comunista 23 de Septiembre durante la década de los setentas del siglo XX en México” de Héctor Daniel Torres Martínez (se encuentra en internet). Sin duda el movimiento estudiantil y la masacre de 1968 son un parteaguas en la historia del MEP. Hay una onda indignación e impotencia social frente a la soberbia de un régimen priista autoritario. 

La radicalización se presenta en los grupos universitarios de Monterrey, estudiantes asesorados por jesuitas, toman contacto con diverso grupos clandestinos en la lucha armada. Un papel central lo jugará Ignacio Salas Obregón quien fungiera como presidente nacional del MEP a inicios de los años setenta, se convierte en un importante organizador de la lucha armada y uno los principales ideólogos de La Liga.

El proceso de represión a esta organización fue sangriento propio de la una guerra sucia. Estos militantes guerrilleros y organizaciones cristianas sufren el doble embate de la represión; la violencia secular de la represión implacable del Estado y la expulsión de la Iglesia por parte de las estructuras eclesiásticas. El escritor uruguayo Héctor Borrat resume la tragedia: “El estudiante católico se encontraría anegado por un conflicto bifronte, como miembro que es de dos cuerpos con vocación de universalidad: la católica y la universitaria. La crisis de ambos cuerpos se volvería en él una crisis personal. Bien podríamos llamarla crisis de identidad”.

La guerrilla se explica en su tiempo. La liga tiene otros nombres en Latinoamérica: Tupamaros en Uruguay, Montoneros en Argentina, M19 en Colombia. Y algunos de sus integrantes son considerados referentes en la lucha social. Solo un ejemplo el expresidente José Mujica de Uruguay.

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