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Corrupción y desconfianza en el Edomex

Bernardo Barranco

Desde hace años existe una crisis de confianza estructural en el Estado de México, propiciada por la corrupción institucional, la impunidad absoluta como criterio de gobierno y desde luego la falta de transparencia, o lo que es lo mismo, la opacidad con la que opera el poder. La esperanza llora de decepción. La oposición morenista, en el Edomex, no solo ha defraudado el mandato de las urnas para recomponerlo todo sino que se ha echado a los brazos del absolutismo mexiquense.

La restauración a billetazos del poder en la Cámara de Diputados es una pieza de horror que muestra los niveles cuatreros de la impureza política. La corrupción es el alma que ondula la vida política de nuestra entidad. La corrupción no es solo robar a los pobres, ni tampoco el uso faccioso del poder para beneficio propio, sino es también la soberbia de creerse impune.

Cuánta hipocresía está condensa en los hombres del poder. Esa sensación me quedó de la cuarta sesión ordinaria del Comité Coordinador del Sistema Anticorrupción del Estado de México. Un evento lleno de plausos y loas como no querer hacer nada serio contra la corrupción. Un gobernador ahí presente en el acartonado evento, bajo la sospecha de cuentas millonarias en Andorra que primero negó y posteriormente admitió frente al silencio absoluto del “aquí no pasa nada”. El gobernador aun nos debe una explicación amplia, profunda y detallada de esos movimientos financieros inquietantes.

Una presidenta del Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, que se despide del cargo que nunca debió asumir, por estar señalada como parte del fraude electoral que llevó precisamente a Del Mazo a la gubernatura. Denuncia documentada en el libro El Infierno Electoral 2018. Imputación formulada precisamente por un consejero electoral del IEEM y compañero suyo, Gabriel Corona, quien se atrevió a desenmascarar un operativo electrónico. Hoy por cierto es contralor de la Secretaría de Gobernación.

Cuando se presenta la crisis de la Casa Blanca en 2015, en el Financial Times, Luis Videgaray reconoció que no bastan cambios de imagen, la crisis era severa; así lo dijo: “No bastan sólo reformas, tenemos que hacer frente a lo que es en la actualidad realmente importante para la sociedad mexicana, que no es (sólo) la corrupción y la transparencia. Va más allá de eso, se trata de una cuestión de confianza”. La corrupción va de la mano del desaliento y la insatisfacción.

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