Campañas, seguridad y la carga de las candidatas

Ciudad de México /

En unos días, casi que unas horas, arranca la campaña presidencial. El tamaño de la elección, el número de puestos en juego, la situación del país con grupos criminales empeñados en ganar influencia territorial para hacerse las verdaderas autoridades en muchas regiones hace que el país llegue a este momento con niveles de violencia no vistos, ni siquiera en otros tiempos electorales.

Como lo ha explicado Data Cívica, que viene haciendo el reporte “Votar entre Balas”, el más completo recuento de estos ataques contra funcionarios, autoridades y candidatos: “estos eventos nos muestran que la violencia política va más allá de los asesinatos; si bien ésta es la muestra más visible de la violencia política extrema, hay un importante número de precandidatos, autoridades ya electas, funcionarios y militantes de partido que son atacados mediante amenazas de muerte, disparos, secuestros por grupos armados en búsqueda de influir en los resultados electorales. Otro aspecto que nos muestra la violencia político-criminal durante el mes de enero es que ésta no se limita a algunos partidos políticos en específico, sino que está afectando a todos los partidos en general”.

Enero y febrero han sido los peores meses en un año electoral en relación con esa violencia, la violencia generalizada también va en aumento. Basta ver los números de homicidios del último fin de semana. No son las campañas el mejor foro para discutir asuntos de política pública hundidos en una crisis estructural de magnitudes difíciles de medir. Las campañas están hechas de promesas.

Además, ambas candidatas —perdón, Jorge, no vas a ganar— traen una carga difícil de quitarse de encima.

Claudia podrá presumir algunas cosas de su paso por Ciudad de México —algunas, solo algunas—, pero al mismo tiempo no se le ve con ningunas ganas, al contrario, de deslindarse de la estrategia del Presidente entregando todo a los militares, lo cual se opone a lo que hizo en la ciudad. Tampoco estará sencillo defender esa estrategia viendo los resultados.

Los resultados de este gobierno en seguridad abren un buen espacio para Xóchitl Gálvez, sin duda. Pero el tema también le pone una carga: la de proponer algo que los dos partidos que la respaldan —okey, tres— no hayan hecho entre 2006 y 2018, porque esa memoria caería en la trampa lopezobradorista de poner el desastre actual en el pasado.

Esperemos que haya más que promesas en estos meses.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.