El aguacate, Michoacán y el futuro

Ciudad de México /

Ahora que EU volvió a suspender la importación de aguacate y mango por amenazas a inspectores, el Presidente dijo en la mañanera que “lo del aguacate lo tenemos que resolver; le voy a pedir a la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, que busque al embajador y que se resuelva este asunto. Si ellos sienten que hay amenazas para sus inspectores, busquemos protegerlos, como siempre lo hemos hecho, y ayudarlos en su función, pero que no se tomen medidas unilaterales; no va haber ningún problema, no va a haber pleito”.

Luego insinuó que tal vez tenía que ver con lo electoral.

La producción de aguacate en Michoacán es un buen ejemplo de algo que cada vez pasa más en el país y que es lo que tendrá que enfrentar el gobierno entrante de Claudia Sheinbaum.

Lo del aguacate en Michoacán lleva muchos años gestándose, pero si se aprende lo que ahí sucedió, todo lo que no se hizo, tal vez se podría evitar con otros productos y en otras zonas.

Vale la pena leer el estudio “El auge del aguacate en México y su relación con el crimen organizado”, escrito por Romain Le Cour y Paul Frissard Martínez para The Global Initiative Against Transnational Organized Crime, publicado en enero de este año.

Ahí detallan cómo la ausencia de gobierno, la prosperidad de la región para producir aguacate y la mano de milicias privadas y el crimen han hecho que el territorio esté tomado:

Cito un párrafo: “La región aguacatera se caracteriza por la coexistencia de policías comunitarias, grupos criminales, fuerzas públicas y fuerzas parapúblicas financiadas por los productores. Las formas de seguridad de las que disfrutan los ciudadanos fluctúan en función de los intereses del Estado, de las élites productoras de aguacate y de los caciques locales. Es la seguridad privada (no la pública) la que gobierna la región, dando lugar a una inestabilidad crónica y a niveles de violencia particularmente elevados, que no afectan a la salud de la industria del aguacate. Como se ha ilustrado en esta sección, durante décadas, los productores de aguacate han coexistido y se han expandido con las organizaciones criminales, y son un ejemplo paradigmático de capitalismo violento”.

Eso que ahí se describe tiene historia. Más valdría al nuevo gobierno revisarla. Porque, sí, las cosas siempre se pueden poner peor y en más lugares.

  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.