Duda razonable

El aparatoso fin del calderonismo

Carlos Puig

De acuerdo con los registros financieros obtenidos por el gobierno, cuando García Luna se mudó a los Estados Unidos en 2012, había acumulado una fortuna personal de millones de dólares”.

De los muchos documentos hechos públicos ayer por el gobierno estadunidense después del arresto de Genaro García Luna, el párrafo anterior me parece que es la bala que mata para siempre la carrera política de Felipe Calderón y eso que conocemos por calderonismo.

Hasta el martes en la mañana, la discusión sobre Calderón y la lucha contra el narco era eso, una discusión, aún un debate. Después de todo, los índices de violencia, tráfico e inseguridad no han cedido con dos administraciones más, se podía argumentar.

Es más, si el arresto de García Luna se hubiera basado tan solo en las declaraciones de un par de narcotraficantes, algo se podría argumentar; los testigos protegidos dicen cosas. Uno de ellos, por ejemplo, acusa a un ex funcionario del gobierno del entonces Distrito Federal cuando lo gobernaba el hoy presidente, acusaciones que el aludido ha negado.

Pero ¿millones de dólares en 2012? No hay para dónde hacerse si se prueba en la Corte.

Podría también hacerse a un lado Felipe Calderón si García Luna hubiera sido un político menor o derrotado en su sexenio. Al contrario. En aquellos seis años marcados por la guerra contra el narco, García Luna fue el consentido, el siempre protegido por el ex presidente en sus enfrentamientos con otros miembros del gabinete de seguridad. Se fue Eduardo Medina Mora de la procuraduría, se pidió la remoción de un embajador estadunidense por criticar la falta de coordinación en el gabinete y criticar la estrategia, se utilizó cualquier cantidad de recursos para protegerlo en el caso Cassez, que ni siquiera había sucedido en su sexenio.

Nada indica, no hay un ápice de prueba que Calderón supiera de lo que ayer acusan a García Luna. Pero nada quita que Calderón apostó por él para encabezar y dar cara a la política que marcó su sexenio.

En ese sentido, hoy tendrá que asumir el costo político. Hoy y para siempre —así son estas cosas de la política— estará manchado por su cercanísimo colaborador. 


@puigcarlos


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