El deterioro que todos ignoran

Ciudad de México /

El convoy en el que viaja una candidata a la Presidencia es detenido por un retén, de tantos que hay en Chiapas y el país.

​En Guanajuato las bandas del crimen asesinan a dos paramédicos y prenden fuego a varias ambulancias.

​En Michoacán los criminales usan drones para intimidar, incendiar, asesinar. Lo suben a redes.

​Solo el martes, cuatro ejecuciones en Acapulco. Como los asesinatos de finales de la semana pasada cuando los tres aspirantes presidenciales, más el presidente de la República —con todo lo que eso debería implicar en términos de seguridad— estaban en el puerto.

​Los cuerpos de ocho víctimas abandonadas en la carretera a Ciudad Juárez, en Chihuahua.

​Secuestros masivos en Nuevo León o en Culiacán.

​Asesinatos de aspirantes y políticos en cifras récord.

​Se acumulan las semanas con más de 80 homicidios diarios en el informe oficial.

​Podría seguir la lista y llenar este espacio con lo que se descubre cada día.

​Medios y autoridades corren a poner supuestos nombres de presuntos responsables. Que si fue “La Línea”, que si el “Cártel de Sinaloa”, no, que fue el de “El Golfo”, o el del Fresa, o el del Mencho y así nos vamos. Como si poniendo un nombre se solucionara algo.

​Las fiscalías fracasan por inutilidad o complicidad todos los días. Pocos, si es que alguno, investiga. Los detenidos son en su enorme mayoría, según las policías, detenidos “en flagrancia”, es decir, o los agarraron cometiendo el crimen o les sembraron algo. Conseguir una orden de arresto requiere chamba, investigación, inteligencia. No hay manera.

Los niveles de impunidad son de escándalo, no solo porque la justicia nunca llega, sino porque solo motiva a criminales a seguir delinquiendo.

​Desde Palacio Nacional el mensaje es alarmante: todo es magnificación en contra de él, del Presidente.

​Desde la campaña de Morena, todo es culpa de Calderón. Desde la oposición el mensaje es que todo es culpa de un lema: “abrazos y no balazos”.

​Llevamos años en esto, las cosas son mucho más complicadas, mucho más, que un lema o un ex presidente. Tal vez por todo ese tiempo, el deterioro en buena parte del territorio nacional es cada vez mayor.

​La verdadera tragedia es que nadie, de los que importan, entre los que podrían hacer algo, parece tomarlo muy en serio.

​Y sí, las cosas siempre se pueden poner peor. 


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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