Hace 18 años

Ciudad de México /

En abril de 2006, tras las vacaciones de Semana Santa, el presidente Vicente Fox viajó a la ciudad de Aguascalientes. Entregó casas, escrituras, certificados de asignación de viviendas. “Para qué cambiar de caballo, si el caballo va caminando bien”, dijo. “Para qué arriesgar lo ganado, mejor vámonos por lo segurito”. Quería decir que la economía estaba bien, que había que votar por el candidato que garantizaba la continuidad, Felipe Calderón. Así lo había repetido a lo largo de la campaña. Calderón ganó por medio punto a Andrés Manuel López Obrador, quien no reconoció su derrota en la elección de 2006. La intromisión de Fox en la campaña fue entonces condenada por la Coalición por el Bien de Todos. Las frases del Presidente (“Hay que cambiar de jinete, no de caballo… Más vale paso que dure y no trote que canse”) fueron formalmente citadas y severamente condenadas por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. “Las declaraciones analizadas del presidente de la República, Vicente Fox Quesada, se constituyeron en un riesgo para la validez de los comicios que se califican” (TEPJF, Dictamen relativo al cómputo final de la elección de presidente de los Estados Unidos Mexicanos, México, 5 de septiembre de 2006, p.222). Sus expresiones de rancho fueron, en efecto, un riesgo para la validez de los comicios. La indignación de López Obrador llevó al país a modificar la fracción VII del Artículo 134 de la Constitución, para instaurar en ella el Principio de Neutralidad Constitucional.

La Coalición por el Bien de Todos tenía razón en condenar al presidente Fox por el uso electoral que le dio a los programas sociales en favor de Calderón. El PAN obtuvo en 2006 muy pocos votos en las regiones más pobres del país. En los cien municipios con mayor marginación, los resultados fueron estos: PRI 40, PRD 37 y PAN 15, y en los cien con menor ingreso, estos: PRI 43, PRD 30 y PAN 19. Los pobres, como siempre, votaron por el PRI, seguido de cerca por el PRD. Pero los cien municipios con mayor marginación y menor ingreso –relativamente despoblados, por estas razones– no fueron los cien que más recursos recibieron del programa Oportunidades, donde los resultados electorales fueron estos: PAN 39, PRD 31 y PRI 23. En este contexto cobraba valor el argumento de la Coalición en el sentido de que Fox había utilizado los programas sociales del gobierno para favorecer a Calderón. Según GEA-ISA, casa de encuestas afín al PAN, la Secretaría de Desarrollo Social gastó alrededor de 9 mil 900 millones de pesos en 2001 y, en cambio, más de 26 mil millones en 2006.

Hoy, la mayoría de los beneficiados por los programas sociales piensa que no son un derecho, sino un regalo del gobierno. El 55 por ciento señala al Presidente como el origen de este regalo. Los llamados Servidores de la Nación, empleados del gobierno, le dicen a los mexicanos que si no votan por Morena perderán el beneficio de los programas sociales que reciben, que no es un regalo sino un derecho, escribe esta semana Héctor Aguilar Camín. El Presidente hace campaña todas las mañanas por su candidata. ¿Cuál debe ser la postura del INE y del Tribunal Electoral? ¿No hay aquí una violación flagrante al Principio de Neutralidad Constitucional? 


  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
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