Crónicas Chuchianas

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Chucho Meza

Pudiera decir que es el reporte de “crecimiento” de nuestra economía, pero eso sería irse por la más fácil. Nop, es una cara de asombro. Neta, vuélvelo a ver. ¿Ah, verdad?

Y es que hoy quiero destacar el efecto de la percepción, tanto de la gente que puede comprar tus productos y/o servicios, como la tuya y la de tu equipo, al momento de iniciar un proceso de toma de decisiones. Recién he notado que algunos de mis clientes, amigos y gente cercana, han permitido que la incertidumbre y las contradicciones de lo que se dice acá y allá afecte su planeación y cambien la ruta de sus proyectos.

OK sí, hay mucho ruido en el entorno, pero eso no implica que también lo deba haber en tu negocio o proyecto. Hay que saber separar las cosas que sí te van y las que no, y a eso se le llama criterio, y este es un músculo que se atrofia si no se ejercita.

Sun Tzu, autor del libro “El arte de la guerra” alguna vez mentó: “La calidad de una decisión es como la embestida oportuna de un halcón.” Idealmente no debiéramos actuar de manera precipitada, si hacemos adecuadamente nuestro esfuerzo de integración de la información que realmente nos compete, nos evitaríamos una buena cantidad de estrés y temor sobre las decisiones que hemos de tomar.

Los ejercicios recurrentes de análisis parten del conjunto de razones que hemos definido como verdades del proyecto, y las usamos para discriminar opciones de acción; contar con fuentes de información puntual y fidedigna es una de las mejores alternativas para mandar al carambas a las plañideras. Esto le baja tres rayitas a la realidad percibida, y podemos poner los pies firmes en la tierra.

Respira profundo, arma tu catálogo de fuentes de información y decide sin estrés, dentro del sentido estratégico de tu planeación. Ahí me cuentas.

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