Crónicas Chuchianas

Expectativas

Chucho Meza

En estos días he tenido la fortuna de asesorar a organizaciones respecto a métodos para realizar su planeación estratégica con miras al 2020, pues como bien saben, amiguitos, estamos a nada de cerrar el año. Una de las preguntas clave que les hice fue sobre sus expectativas, es decir, qué es lo que han establecido como objetivos a cumplir; pero también, sobre lo que sus clientes clave esperan recibir en el próximo año. Las miradas comenzaron a entrecruzarse de un lado a otro de la mesa, y pocos atinaban a decir algo con sentido práctico. Agarré aire, miré al cielo y lancé un suspiro; esto iba a estar duro.

Usualmente hacemos planes, ¿no? Tenemos boda a fin de año, y queremos ponernos el traje que casi ni usamos pero, obvio, ya no cabemos en él, empezamos entonces una dieta y una rutina de ejercicios, leve, claro, tampoco es cambiar el estilo de vida por una boda. Ya luego del evento podemos seguir teniendo la vida laxa que nos acomoda tan bien.

En el ámbito de negocios el ejercicio de planeación es un paso obligado para definir el rumbo del uso de los recursos en periodos por venir, y este debe estar acotado por el marco de las posibilidades reales de lo que se puede y no en el mercado donde competimos; es a partir de ahí cuando establecemoslas metas que se quieren alcanzar. El gurú de la administración, Peter Drucker, generó esta frase que da sentido a intervenciones como la mía: “La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”. Así o más claro.

En el caso que te cuento, comenzamos con el famoso FODA a hacer descubrimientos, y desde ahí creamosla visión del futuro, delegando responsabilidades en los expertos internos de los recursos clave. Entonces todos comenzaron a respirar más tranquilos, y yo también.

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