Crónicas Chuchianas

Malas como buenas

Chucho Meza

Hay ciertos momentos en los que tomar una decisión sobre algo no es tan fácil como quisiéramos. ¿No te ha pasado que sientes que realizas una acción y luego tienes cruda emocional que te da lata por cierto tiempo? Como cuando pasas la tarjeta de crédito aun sabiendo que ya no debes usarla, te comprometes a un proyecto para el que sabes que no estás bien preparado, o cuando te comes el anticipo de una chamba para terminar una anterior… Ups, me proyecté.

Estas situaciones reflejan la falta de control que tenemos, y se suma a la poca habilidad de planeación eficaz de nuestra ruta de trabajo. A nivel global, esta combinación ha tenido consecuencias tales como desaparición de marcas y empresas, por ello la necesidad de sentarse y dedicarle tiempo suficiente para diseñar un futuro que funcione, con el menor nivel de incertidumbre posible. Si no, seguirás haciendo cosas malas que parecen buenas.

Y aquí entra en juego el concepto de Visión. Peter Drucker, gurú de la administración, dice que“la planeación no es pensar en las decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”. Es muy importante tomar conciencia de lo que hoy somos y en dónde estamos, y claridad de dónde queremos estar mañana; con ello podemos comenzar a construir -al menos en papel- el puente que nos ayude a llegar de aquí a allá.

También vale hablar de Consecuencias. Lo planteado define acciones, y las acciones traen resultados, y estos tienen que ser evaluados y comparados con la expectativa que se tenía en la planeación (hablé de eso en mi columna anterior); solo así podremos saber si usamos bien los recursos.

La idea es que en este cierre del año comencemos a trabajar en el análisis de nuestra situación, y con empeño, diseñemos el mapa que seguiremos durante el 2020. ¡Mira, visión perfecta! Seee.

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