Claudia Sheinbaum y América Latina

  • Columna de Daniela Pacheco
  • Daniela Pacheco

Ciudad de México /

El triunfo de Claudia Sheinbaum en México, la doceava economía del mundo, consolida la izquierda en América Latina y frena la expansión de la ultraderecha en el continente. La victoria aplastante de la primera mujer presidenta en este país se da en condiciones mucho más favorables que la de sus homólogos al sur de la región que se enfrentan a legislativos adversos y fuertes oposiciones políticas.

Gustavo Petro, por ejemplo, el primer presidente de izquierda elegido en Colombia, después de 200 años, libra hoy grandes batallas para pasar las reformas para las cuales fue elegido, como el hundimiento de su reforma a la salud. Lula Da Silva tampoco es ajeno a este problema; recientemente, perdió algunas batallas en el Congreso: la diseminación de noticias falsas no será delito y se abrió la puerta a que el presidente pueda ser procesado judicialmente si se usa dinero público para educar sobre la orientación sexual, por mencionar algunos casos, gracias, incluso, a votos de partidos que hacen parte de su coalición, una vieja y aberrante estrategia para encarecer el precio del voto parlamentario para las iniciativas presidenciales. Aun, en el caso de fenómenos como el de Javier Milei en Argentina, su Gobierno ha tenido muchas dificultades para poner en marcha la “motosierra” por las trabas en el Senado.

Un escenario que aparentemente no enfrentará la presidenta electa de México que no solo es la mandataria más votada en la historia reciente, sino que además en el Congreso está muy cerca de obtener las mayorías calificadas, lo que le daría amplias herramientas —y grandes responsabilidades— para llevar a cabo cualquier reforma.

En el caso de la oposición, tal parece que Sheinbaum tampoco encarará, al menos en el futuro más cercano, a personajes similares a un Jair Bolsonaro en Brasil o a un José Antonio Kast en Chile en su fuerza y representación. Los resultados dejaron bastante claro tanto el apoyo apabullante a Morena, como el profundo rechazo a los partidos tradicionales y sus cabezas, que intentaban simular una oposición seria. Xóchitl Gálvez cargó con el peso de las desafortunadas dirigencias y difícilmente podrá concitar ciertos desánimos para convertirse en la lideresa que una parte del pueblo mexicano descontento con la llamada Cuarta Transformación espera. Así lo demostraron sus múltiples vacíos, contradicciones y tropiezos a lo largo de la campaña electoral.

Esto no quiere decir que Claudia Sheinbaum no vaya a tener que dialogar con la oposición, de cuyos nefastos presidentes se espera la renuncia en próximos días, pero habrá que ver quiénes y en qué términos vendrán a sentarse a esa mesa.

Por último, Donald Trump, como ya es costumbre, utilizará a México y a las y los migrantes como carne de cañón para su campaña electoral, así como la revisión del TMEC. Todo esto, además, en el marco de la reciente orden ejecutiva de Biden que podría permitir a las autoridades dejar de recibir solicitudes de asilo y denegar la entrada a los migrantes una vez superado un umbral diario, una política que provocaría que los migrantes que cruzan la frontera sur de Estados Unidos sean devueltos a México.

Como lo dejó ver en su discurso, Claudia Sheinbaum seguirá siendo una aliada de los pueblos del sur, cuyos mandatarios esperan mayores resultados y acciones más concretas en términos de integración. En cambio, del otro lado del Río Bravo la presión sobre México para que incremente las detenciones y deportaciones de migrantes probablemente aumentaría bajo un segundo mandato de Trump, a quien además le cuesta mucho respetar a las mujeres.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.