La muerte de Steve Albini

Ciudad de México /

Hace unos días se conoció la noticia de la muerte inesperada por un infarto del legendario productor musical Steve Albini, famoso por haber producido el In Utero de Nirvana, que trabajó igualmente con los Pixies, The Breeders, PJ Harvey y muchas figuras más. Como homenaje a su muerte, Nirvana hizo pública la carta que Albini les enviara explicándoles su método de trabajo, para que en caso de que les resultara aceptable, procedieran a grabar el disco. Entre varias joyas del imperdible documento, Albini les explica que jamás ha cobrado ni cobrará regalías como productor, y que más bien la banda decida cuánto les parece justo pagarle, y que seguramente le parecerá aceptable. En algún momento hace un cálculo de la regalía promedio que le quisiera pagar la disquera, multiplicada por los 3 millones de ejemplares que venderá el disco, y estima que terminaría cobrando 400 mil dólares por producir el disco, a lo que concluye diciendo: “No podría dormir”. Igualmente, al final detalla que podría parecer que al asociarse con Nirvana incrementaría su perfil laboral, pero explica que en primer lugar ya tiene más trabajo del que puede ocuparse, y, en segundo, que “el tipo de personas a las que dichas superficialidades atraerían no es el tipo de personas con el que quisiera trabajar”.

Y a propósito de su método de trabajo, en la que sería la última gran entrevista que daría Kurt Cobain, con el periodista Jon Savage, Cobain explica que In Utero es el disco que siempre quiso grabar, porque Albini entendió perfectamente lo que quería y colocaron “grandes y viejos micrófonos alemanes” por toda la habitación, incluido el suelo y las paredes, para lograr el sonido ambiente que quería. Y lo curioso es que Cobain cuenta que ya había intentado persuadir a los dos productores previos de usar dicho método, sin éxito, y fue quizá el productor de mayor perfil el que aceptó poner el método al servicio de la música, y no del mercado o de las exigencias de la industria. (En la misma entrevista Cobain dice que no puede escuchar el Nevermind porque, aunque en un sentido comercial es un muy buen disco, le resulta demasiado “pulido” como para disfrutarlo).

Pues precisamente en una época donde el éxito y el mercado son prácticamente una religión, Albini se distinguía por un fiel apego a sus principios, rayando incluso en lo insobornable. Cuenta por ejemplo Jarvis Cocker en su libro Pop bueno, pop malo que uno de los principios de la banda de Albini, Shellac, era que ellos mismos cargaban su equipo, lo montaban para tocar y lo desmontaban al terminar. O en un extenso hilo de Twitter donde Thurston Moore le rindió homenaje relata igualmente que cuando Sonic Youth firmó con Geffen Records, Albini sintió que se habían vendido y su relación se enfriaría en adelante. (Como Moore bien detalla, es un asunto más complejo que simplemente considerar malvadas a las grandes disqueras y buenas a las independientes, pero el punto es que Albini no se hacía bolas).

Y ya como anécdota para añadir a la leyenda póstuma, cuando se intensificó la discusión entre Sonic Youth y Albini, debido a que este declaró a la GQ lo de que se habían vendido, Kim Gordon publicó un comunicado donde postulaba: “Ya no puedo quedarme cruzada de brazos y permitir que el Sr. Albini, un hombre que tiene fuertes vínculos con la brujería y lo oculto, continúe insultando a la Organización Sonic Youth”. Y posteriormente lo acusaba de tener vínculo con Lucifer y de producir ciertos sonidos con la batería a partir de colocar micrófonos como pentagramas alrededor de los tambores.

Genio y figura, persona perteneciente a otro tiempo y otra época. 


  • Eduardo Rabasa
  • osmodiarlampio@gmail.com
  • Escritor, traductor y editor, es el director fundador de la editorial Sexto Piso, autor de la novela La suma de los ceros. Publica todos los martes su columna Intersticios.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.