Gracias por el fuego

Ciudad de México /

Gil no sabe mentir; por lo mismo, confiesa que no leerá completo el más reciente libro del Presidente que aún huele a tinta fresca ¡Gracias! (Planeta, 2024). Se trata de un voluminoso ejemplar, a un tiempo despedida y legado, adiós y recuento de algunas de las demoliciones que emprendió en estos años en nuestro maltrecho país. Pero si bien no lo leerá completo, sí lo leerá en diagonal, así se dice, es decir va a hojear y ojear este autoelogio autocomplaciente (to-to) si tal cosa fuera posible, se asomará a repasar la cólera del pélida macuspano y, ni modo, se enterará de nuevo de la pasión presidencial: el agravio y no pocas veces la infamia política; desde luego, se detendrá en los retratos del elenco de su gabinete.

En ésas estaba Giga cuando leyó en su periódico El País la historia política de Sheinbaum que aparece en las páginas de ¡Gracias! Gamés lo leyó en una nota de Zedryk Raziel: “el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha dado un espaldarazo a la candidata de su partido a sucederlo en el Gobierno, Claudia Sheinbaum. López Obrador ha depositado además su confianza en que la mayoría de los mexicanos votará el 2 de junio por la continuidad de su proyecto político, conducido por la abanderada de Morena. ‘Estoy convencido de que contaremos con el apoyo del pueblo para consolidar la primera etapa de la transformación de nuestro país. Está asegurada la continuidad con cambio. No hay nada que temer. Eso sí, tenemos que mantenernos unidos’”.

Sereno

El Presidente, afirma la nota de Raziel, sostiene que se retira tranquilo y satisfecho del Gobierno, porque considera que ayudó a “iniciar una etapa nueva en la vida pública de México”. Como todos sabemos, la serenidad es una de las cualidades de Liópez. Se va tranquilo porque Sheinbaum, a la que describe como “sensible, incapaz de cometer una injusticia y, sobre todo, honesta”, es la candidata para relevarlo en el poder.

“Estoy sereno y contento porque Claudia Sheinbaum, quien me ha sustituido en la dirección del movimiento de transformación, representa una auténtica garantía de que tendremos un porvenir de más justicia y más honestidad en nuestro México lindo y querido”. Gil ayuda: Que digan que estoy dormido, y que me traigan aquí. Sí, señooor.

Resulta que en un pasaje de su relación con Sheinbaum —hasta hoy desconocido— el presidente cuenta cuáles eran sus planes originales para ella. “En 2018, yo quería que fuera la jefa de la campaña presidencial, porque además de ayudarme en eso, pensaba que íbamos a ganar y sería la primera mujer secretaria de Gobernación”. Recuerda: “Lo comenté con ella, pero desde que se lo dije, en vez de alegrarse se puso triste”.

Gilga imagina el diálogo: “Claudia, ¿por qué veo en tu rostro la sombra de la tristeza? Dime, para mí la sinceridad vale oro del pueblo”. “Le pregunté qué pensaba y me contestó que ella quería contender al interior de Morena por la candidatura para jefa de Gobierno; le respondí que lo sopesara, porque Ricardo Monreal estaba bien posicionado y podía ganarle la encuesta”. Otro diálogo: “Claudia, Ricardo trae lleno el costal, tiene dinero, diputados, hasta chococrispis trae en el costal. ¿Estás dispuesta?”. Finalmente, Sheinbaum triunfó en la interna, mediante una de esas encuestas que como todos sabemos son incuestionables. Esta bien diseñada encuesta provocó una crisis en Morena, pues Monreal acusó y sostuvo que los resultados fueron manipulados por la cúpula del partido.

López Obrador optó por Tatiana Clouthier para coordinar su campaña, Sheinbaum se convirtió en jefa de Gobierno (“Sostengo que actuó bien en este encargo”, apunta López Obrador), y la Secretaría de Gobernación recayó en la ex ministra de la Suprema Corte Olga Sánchez Cordero. Pobre de Olga Sánchez Florero. No somos nada.

Un poco demasiado

Gilga quiere mentir, pero no puede. La verdad es que 555 páginas donde el presidente hace un repaso de sus genialidades le parece un poco demasiado. Por cierto, Liópez también ha dedicado un capítulo a explicar los fundamentos de su doctrina política, que ha bautizado como Humanismo mexicano. Ha sido allí donde ha trazado la hoja de ruta para Sheinbaum: “Nada de zigzaguear”, señala. “No a las medias tintas. No aceptaremos nunca que en México se imponga una minoría a costa de la humillación y el empobrecimiento de las mayorías”. Y agrega: “Debemos tener fe en la sabiduría y en la lealtad del pueblo. El pueblo no traiciona”.

Todo es muy raro, caracho, como diría Montaigne: “El que no esté seguro de su memoria, debe abstenerse de mentir”.

Gil s’en va


  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
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