Pregunta para Claudia Sheinbaum

Ciudad de México /

Se ha escrito bastante sobre esto, pero no está de más repetirlo.

Cuando el presidente López Obrador dijo que su colega de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, lo escuchaba y hablaba con los jueces para influirlos, estaba diciendo cómo entiende la relación entre poderes, cómo quiere que se porten la Corte y el Poder Judicial.

Quiere subordinación, no autonomía.

Se quejó, en el mismo pasaje, de que ahora le respondían que los jueces son autónomos. Estaba diciendo lo mismo, pero al revés: ahora la Corte ejerce su independencia como poder. No como antes.

En ambos pasajes el presidente López Obrador dice lo mismo: quiere una Corte y una Judicatura obsequiosas, subordinadas a la voluntad presidencial.

Lo mismo quiere del árbitro electoral, el INE, y del Tribunal electoral, el TEPJF.

Esto ya no es materia de especulación, es lo que está puesto, con todas sus letras, en las iniciativas de reforma constitucional diseñadas por el actual gobierno para esas instancias, cuyos cargos quedarían sujetos a elección popular.

El Presidente piensa que ganará todas las elecciones que propone, porque cree tener una mayoría suficiente para lograrlo.

Lo cree porque tiene votos reales, desde luego, pero también porque ha montado un gran aparato de manipulación electoral, que empieza por su intromisión cotidiana, sigue con el pesoducto para sus operadores, y termina con dinero entregado a millones de mexicanos por algún programa social, programas que se presentan como algo que dan el Presidente y Morena, no el Estado con el dinero de todos.

Creo que la candidata Claudia Sheinbaum debería aclarar si su intención de construir un “segundo” piso para el presidente López Obrador incluye todo esto.

Una forma de la claridad sería decir si también ella llevaría al juzgado a un periodista como Carlos Loret de Mola por haber divulgado un video en el que su pariente, de la candidata, toma dinero ilegal para su causa.

Se lo pregunto ahora, porque eso es lo que sucedió anteayer.

Y porque es lo que sucederá, cada vez que el presidente quiera, si se aprueban las reformas constitucionales de “segundo piso”, propuestas por el actual presidente, ésas que la candidata Sheinbaum ha asumido como propias.


  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
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