La ministra Piña y 'Alito' Moreno

Ciudad de México /

No preocupa que la ministra Piña le haya preparado una fiesta top secret sorpresa a ciertos magistrados del Tribilín Federal Electoral, pues se ve que había cariño y afecto, y no odio ni rencor por no haber defendido la presidencia del muy calderonicolita Reyes Rodríguez Mondragón, al que suele írsele el patín bien gacho, sobre todo del lado ultraderechoso de la historia.

Lo que sí escuece es que la señora Piña haya llevado para amenizar tan bonito ágape no a las prianistas Laura Zapata o la Zabaleta, sino a Alititito Moreno que desprestigia aquelarres y ritos satánicos. No solo porque se puede pensar que el próximo ex presichente del PRI fue a latiguear a los ministros para que apoyaran a Xóchitl, o que pusiera en peligro la imparcialidad de la Tremenda Corte y del Tribunal (imposible, todos sabemos que son tan imparciales como la Marcha Rosa es apartidista), sino porque pone en entredicho la capacidad de la señora Piña para hacer buenas tertulias. O sea, a quién se le ocurre convocar a Santiago PRIl que afortunadamente no llegó, pues habría aburrido a todos con el relato de su ruda vida como whitexican, víctima del racismo al revés.

Dudo de esa teoría de que los ministros fueron acosados por Alito Moreno para obligarlos a aceptar ofertas que no podían rechazar. Y con los mismos buenos modales que le aplicó a Máynez: “¡Si no tienen güevos, le presto unos!”, con el énfasis de su frase de oro: “A los periodistas no se les mata a balazos, se les mata de hambre”.

Alito ya explicó que como legislador tiene que reunirse con todos los poderes. Lo mismo que dijo Zambranititito cuando lo cacharon junto a Markititito Cortés y Alito reuniéndose en lo oscurito en la casa de Edmundo Jacobo, para negociar algunos asuntitos del PRIANchu en el INE. En este caso, la reunión Piña-Alititito tuvo un marco menos austero en el caserón de Las Lomas del ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, cuyo nombre es casi tan largo como su apoyo por la candidatura de la señora Gálvez y su rencor infinito contra la dictadura macuspánica.

Esta es la más luminosa etapa del aparato judicial. Tenemos a la ministra Piña que está del lado más progre y nada tóxico de la justicia, un juez que le devuelve a María Amparito Casar su austera pensión para que fuera al tianguis y otro juez que le pide llorando a EU y a la ONU que intervengan en México contra el maldito comunismo de la Cuatroté. Son tan confiables como las encuestas de Massive Caller.


  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
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