La felicidad de los muertos

Ciudad de México /

En la antesala de su primer Informe de gobierno, López Obrador dijo: “el pueblo está feliz, feliz, feliz, hay un ambiente de felicidad; el pueblo está muy contento, mucho muy contento, alegre”. En la agonía de su mandato, esta semana recicló la idea e hizo una apuesta: “La gente está muy contenta en todos lados, en todos lados. Me dejo de llamar Andrés Manuel si no es así”, dijo sin temor a convertirse en un hombre sin nombre: además de incumplir frecuentemente sus promesas, él solo mira a sus devotos y a sus bien pagados lambiscones en los medios y las redes sociales y todos tienen una amplia sonrisa dibujada en el rostro. Ellos sí están felices, ¿pero acaso ha visto alegría en las madres buscadoras, en los migrantes, en los huérfanos, en los desplazados por la violencia? No, seguramente, por eso no voltea a verlos, como no mira a los niños con cáncer ni a los indigentes ni a las madres solteras, no vayan a amargarle el día o atentar contra su ilusión de pasar a la historia como un presidente tan grande como Benito Juárez.

El jueves en Palacio Nacional, la reportera sonorense Reyna Haydee le preguntó sobre la violencia en su estado, le puso ejemplos concretos y le habló de los viajes al extranjero del gobernador Alfonso Durazo, a quien AMLO defendió con vehemencia, como lo hizo con Cuitláhuac García. Después, al preguntarle sobre la presencia del crimen organizado y los desplazados en Chiapas, aseguró estar atendiendo el problema, minimizando su gravedad. Ante la persistencia de la periodista, le habló de la construcción de dos puentes en la región, pidió imágenes para ilustrar sus comentarios, y realizó uno de sus prodigiosos actos de escapismo. “Ah, miren, este es uno de los puentes. A ver, ponlo. Miren qué belleza. (…) Este es un puente con unas lanzadoras, que es una tecnología de ingeniería civil de avanzada; pero es un claro de casi 300 metros, es el tercer puente con más claro en el país que se está construyendo y lo vamos a terminar en junio. A ver, ponlo otra vez”. ¿Y la violencia, y los muertos, y los desplazados? Otro día, tal vez, se acordará de ellos.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

  • José Luis Martínez S.
  • Periodista y editor. Su libro más reciente es Herejías. Lecturas para tiempos difíciles (Madre Editorial, 2022). Publica su columna “El Santo Oficio” en Milenio todos los sábados.
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