Los 120 años de Salvador Dalí

  • Paisajes abreviados
  • José Luis Vivar

Jalisco /

Desde siempre se descubrió como un genio, nunca tuvo la menor duda. Apoyado en el círculo familiar por sus padres —un contador y una ama de casa—, quienes vieron el inmenso talento que tenía para el dibujo y la pintura aquel niño nacido en Figueras, Barcelona, un 11 de mayo de 1904.

Siendo un joven estudiante de veinte años de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, firma en 1924 el Manifiesto Surrealista que encabeza André Breton, atraído por la rebeldía a lo establecido en el Arte.

Mientras estuvo en la Residencia de Estudiantes, conoció al cineasta Luis Buñuel y al poeta granadino Federico García Lorca. Este último fue uno de sus mejores amigos, incluso planeaban publicar un libro: Los Putrefactos, pero nunca se materializó. En cambio, años más tarde con Buñuel realizaría Un Perro Andaluz (Un Chien Andalou, 1929), cuyo guion fue escrito por ambos. Aunque el pintor sostendría que ese corto era más suyo que del director aragonés.

Expulsado de la Real Academia por sus actitudes prepotentes, porque para él no existía maestro que pudiera enseñarle algo nuevo, se consagró en su obra pictórica a la vez que mostraba una imagen extravagante y altanera. Cuando en 1929, dos sucesos lo marcarían para siempre: conoce a Gala Éluard, su amante, su esposa, pero sobre todo su Musa. Y cuando André Breton lo invita a firmar el Segundo Manifiesto Surrealista, acepta hacerlo aunque muy pronto se desliga del grupo, y se dedica por entero a esa corriente hasta su muerte en 1989.

El sueño, los símbolos, los signos, los mitos y la realidad se fusionan para mostrar escenas que escapan a las leyes de la lógica pero que en el fondo tienen un sentido y un por qué a los ojos del espectador. Aunque a veces, según el propio Dalí, son imágenes sin una explicación o un mensaje en concreto.

La efigie de Dalí a partir de los años treinta son sus bigotes y la locura de sus actos. Cuentan que en una exposición había un cuadro con manchones y tras los aplausos, él apareció para estampar su firma y decir: Dalí ha creado. A su lado estaba el verdadero autor: ¡un chimpancé!

Apodado Avida Dollars por Breton, debido a su condición de burgués, en vez de perjudicarlo lo hizo más famoso porque abiertamente demostraba ser más amigo del dinero que ejercer el arte por el arte.

A ciento veinte años de su nacimiento la obra de Salvador Dalí sigue viva, es un referente del surrealismo por encima de sus contemporáneos, e influye en las nuevas generaciones de pintores. Por todo lo que es, José María Cano supo definir las dimensiones de su personalidad: de donde acaba el genio, a donde empieza el loco. Y por esas excentricidades sigue con nosotros.


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