México, ante un nuevo orden comercial mundial

Ciudad de México /

Uno de los temas centrales del debate presidencial del domingo fue la relación de México con el mundo. Ninguna de las candidaturas se destacó por sus propuestas. Aunque la política exterior no parece ser un tema prioritario, más les vale prestarle la atención que se merece, sobre todo frente a la reconfiguración del entorno comercial global que está ocurriendo. 

Para la economía nacional, nuestra relación comercial con el resto del mundo es fundamental. La suma de exportaciones e importaciones representa más de 80% del PIB del país, por lo que cualquier movimiento a favor o en contra puede traer profundas consecuencias. Y las cosas están cambiando. 

Tras décadas en las que la globalización abrió fronteras, hoy el mundo se está cerrando. Estados Unidos, el principal impulsor de la apertura comercial internacional, está pasando por una etapa proteccionista, en parte para aplacar el malestar de segmentos de la población que no han sentido los beneficios de la globalización y en parte como reacción a los problemas que generó la pandemia en el intercambio mundial de mercancías. Ni Biden ni Trump se caracterizan por ser paladines del libre comercio. Al contrario. Biden recién impuso aranceles de hasta ciento por ciento a productos chinos y Trump se ha autodenominado un “hombre de tarifas”. 

Hasta el momento, los recientes ajustes en el orden comercial mundial le han beneficiado a México. La creciente desconfianza de EU hacia China ha provocado que busque llevar sus cadenas de suministro más cerca de su territorio. Este fenómeno, conocido como nearshoring, tiene el potencial de transformar a nuestro país, atrayendo decenas de miles de millones de dólares de inversión y los puestos de trabajo que la acompañarán. 

Pese a que los cambios en el entorno comercial mundial nos han favorecido hasta ahora, no podemos confiarnos. En particular, no podemos descuidar a nuestro principal socio comercial. Además de ser nuestra mayor fuente de inversión extranjera, EU absorbe cerca de 80% de nuestras exportaciones y es el origen de la mayor parte de nuestras importaciones. Nosotros también somos un socio comercial relevante para nuestro vecino del norte: el año pasado superamos a China como el país que más bienes les exporta. 

Sin embargo, México no está inmune a los nuevos instintos proteccionistas de EU. La ley insignia de Biden (The Inflation Reduction Act) otorga grandes subsidios a empresas que se establecen en su territorio (no en México). Trump ha declarado su intención de gravar hasta 200% los autos chinos, aun cuando se produzcan en nuestro país. En este nuevo entorno, no hay que olvidar quién tiene el poder en la negociación. La economía estadounidense es 18 veces más grande que la nuestra. 

En el último debate, Sheinbaum mencionó que “el sur también existe”. Es cierto, pero más le vale a ella, o a quien gane la Presidencia, poner las cosas en perspectiva y tener claro qué país debe ser nuestra prioridad.


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