¿Puede quebrar Twitter?

Apuntes financieros

Julio Serrano Espinosa

Julio Serrano Espinosa
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Twitter ha resultado un pésimo negocio para Elon Musk. Sus problemas empezaron con el precio que accedió pagar. Cuando presentó su oferta de compra por 44 mil millones de dólares las valuaciones de mercado estaban cerca de sus máximos históricos. Poco después, el valor de plataformas similares, como Facebook y Snapchat, se desplomó. Musk trató de retirarse, pero no pudo. Hoy es dueño de una firma que vale sustancialmente menos de lo que pagó y que está en una posición financiera muy frágil. 

Pagar un sobreprecio fue solo el principio de sus problemas. La manera en la que financió la adquisición sirvió para agravarlo. Aunque la mayor parte del dinero lo sacó de su bolsa, un pedazo importante (cerca de 13 mil millones de dólares) lo pagó con deuda. Twitter representa la mayor compra apalancada de una empresa tecnológica en la historia.

La influyente plataforma social nunca ha generado mucho flujo de efectivo (solo ha tenido utilidad en dos de los últimos 10 años), por lo que un nivel de deuda tan alto es muy peligroso. Su costo de intereses pasó de 50 millones de dólares anuales antes de la compra a mil millones de dólares. El riesgo de quiebra es real, sobre todo si no meten más dinero. El propio Musk declaró que una “bancarrota no se puede descartar”.

Además, los elevados compromisos financieros que asumió con la deuda le quitaron campo de maniobra para aguantar cualquier eventualidad negativa. Esto es justo lo que está ocurriendo con la contracción del mercado publicitario, del cual depende Twitter. La crisis económica hizo que varios anunciantes reduzcan sus presupuestos, lo que provocó una fuerte caída en sus ingresos y dificultó su capacidad de pagar intereses. Para colmo, Musk enfrenta una revuelta laboral tras correr a la mitad de los 7 mil 500 empleados y exigirles a los que permanecieron a esforzarse más.

Un problema adicional es la dificultad de reconciliar su tendencia liberal (se ha autodenominado un “absolutista de la libre expresión”) con la realidad del negocio. Musk fue muy abierto en su deseo de que Twitter sea una plaza pública digital en la que se puedan intercambiar opiniones con toda libertad. Esto implica permitir que personajes controvertidos que fueron expulsados, como Donald Trump, regresen. Algunos anunciantes relevantes (Pfizer y Volkswagen, entre otros) dijeron que van a detener sus anuncios hasta tener una mayor claridad sobre la calidad de su contenido. Encontrar un justo medio entre idealismo y realismo será complicado.

Musk tiene una serie de iniciativas para darle la vuelta a Twitter. Algunas de ellas son aumentar ingresos por suscripciones, hacer más eficiente su operación y convertirlo en una app multiusos tipo WeChat, entre otras.

El hombre más rico del mundo ha enfrentado enormes retos en el pasado con Tesla y otras empresas de su propiedad y ha salido adelante. Pese a la adversidad que ahora enfrenta en Twitter, es un error apostar en su contra.

Julio Serrano Espinosa

juliose28@hotmail.com

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