Ciencia y política

La separación de los poderes

Luis Eugenio Todd

Esto existe hace siglos.

Una de las más sabias concepciones filosóficas del Estado fue la de la separación de poderes, que Montesquieu y Locke defendieron, y aunque tibiamente ya existían en el Senado romano y en el Parlamento inglés. El que mandaba era el rey, que era el Ejecutivo.

En Nuevo León se le han adjudicado al Congreso del Estado algunos organismos que son importantes para el manejo y control financiero, y para los nombramientos de jueces y procuradores y se ha logrado armonía, contradictoria a veces, pero útil. Recientemente algunos diputados quieren retirarle al gobernador muchas dependencias que son de carácter ejecutivo, olvidando que el gobernador pone y quita, por ley, a los que dependen de él. Cambiar esto es complicar el arte de gobernar.

Según la ley, el Ejecutivo es el responsable de los resultados de la administración pública, y el Legislativo y el Poder Judicial tienen sus objetivos propios. Estos no tienen que ser siempre, contrarios, sino también debe sumarse voluntades, con diálogo y consenso.

Descartes: Pienso, luego existo… Hay que tener cuidado con no cambiar los equilibrios de los poderes tradicionales y evitar tantos vetos innecesarios. 


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