Opinión

Andrés Manuel contra los puentes

Luis Lozada León

Cual Quijote que lucha contra enemigos imaginarios, como aquellos famosos molinos de viento de la Mancha, Andrés Manuel le ha declarado la guerra a los puentes.

Un puente es por definición arquitectónica una construcción que se levanta sobre una depresión de terreno, sea un río, un canal, un foso, para comunicar dos lados que con maestría perfeccionaron los romanos, y hasta nuestros tiempos se imponen construcciones espectaculares, prodigios tecnológicos de varios kilómetros de longitud. También, un puente es una persona o cosa material o inmaterial que sirve para poner en contacto.

Pero en México, al puente se le ha dado una curiosa acepción, los días de asueto suelen ser festividades católicas, pues en su mayoría los mexicanos profesan esta religión, como la Navidad o Semana Santa, o días conmemorativos para el país, como el Día de la Independencia o el Inicio de la Revolución, estas fechas están establecidas por la Ley Federal del Trabajo.

Pues bien, cuando dicho día inhábil cae entre semana, se traslada a un día cercano al sábado domingo, ya sea viernes o lunes, para tener unas pequeñas vacaciones, lo que se le denomina, puente festivo, fin de semana largo o puente de tres días o más.

Si bien el calendario oficial limita los días inhábiles, es en el sector escolar donde se ha abusado de este concepto, por conveniencia del magisterio; fue en el sexenio de Fox cuando se autorizaron y propagaron los puentes.

La cancelación de puentes, medida por demás impopular, la promulgó Andrés Manuel después del primer puente del año. Con ese razonamiento nos damos cuenta que nuestro presidente no está en sus cabales, en virtud de sólo el no ve el festejo patrio de cualquier evento pasado, por eso en las escuelas existe la clase de historia de México.

Felipe Calderón lamentó la medida: “Grave error regresar asueto al día festivo. Para muchas familias, los fines de semana largos son la única oportunidad de vacacionar…sin ellos, cientos de sitios turísticos no tendrán actividad ni empleo”.

Imaginemos que los norteamericanos no celebraran el 4 de julio, que lo trasladaran a un lunes, o que algún acto conmemorativo británico la Reina lo pasara para un viernes. El problema no son los puentes, es la situación laboral del país, son los bajos salarios, la productividad, la educación; se cancelan los puentes, pero ¿qué solución se propone?, ¿con qué se compensará este golpe al sector turístico?

“No podemos olvidarnos del pasado. Eso es la parte del pensamiento conservador, neoliberal, el fin de la historia”, repetía Andrés Manuel, y en parte tiene razón, ¿acaso alguien recuerda cuándo se consumó la Independencia de México? Sólo recordamos el 15 de Septiembre porque coincidió con el cumpleaños de Porfirio Díaz, y lo decretó fecha patria, no vaya a ser que algún día el 20 de noviembre lo recorra al 13 de noviembre que es el cumpleaños de Andrés Manuel, que este año cae puente. 

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