Opinión

Fobia a los aviones neoliberales

Luis Lozada León

La aerofobia es el temor o fobia a volar en aviones. Puede ser una fobia por sí misma, o puede ser una manifestación de una o más fobias como la claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados o acrofobia el miedo irracional e irreprimible a las alturas.

Y actualmente hemos sido testigos de nuevas fobias políticas, como la aerofobia neoliberal, miedo a volar en aviones del antiguo régimen, aviones “fifi” de primera clase “que ni Obama tenía”, que implica también el miedo a reconocer los beneficios que se obtuvieron en modelos neoliberales.

La promesa de campaña era clara, “vamos a vender el avión Presidencial”, pero como decían mis tías: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho” y con la novedad que no se ha podido la venta concretar.

El TP-01 bautizado patrióticamente como “José María Morelos y Pavón”, adquirido por el gobierno federal en 2012, regresó a México luego de que no encontrara comprador, pese a haberlo rematado en 130 millones de dólares, ya que su costo inicial fue de 218 millones de dólares. Fue adquirido por Banobras para después arrendarlo al gobierno mexicano por 15 años, con la obligación de seguir pagándolo con recursos públicos hasta 2027.

La lujosa aeronave, con salas, recamaras y baños, ya antes fue considerada para su venta, pero se llegó a la conclusión que era más viable conservarla, incluso ahora sería preferible que la utilizara el presidente de la República.

Al quite ha entrado el empresario surcoreano Pumsoo Ra, desde Seúl ha manifestado su intención de comprar el avión presidencial e incluso ofrecer al gobierno un catálogo de opciones para que puedan ahorrar dinero en materia de transportación de los funcionarios federales.

O una rifa con la lotería nacional incluso fue propuesta en la mañanera, de a 500 pesos el boleto, si como no, ¿y si me la saco? ¿dónde lo pongo? Como decían mis tías: “Sale más caro el caldo que las albóndigas”.

En fin, todo este borlote sobre el avión presidencial le ha servido al presidente López Obrador como distractor de los graves eventos económicos y sociales presentes, así como por los que se avecinan en la frontera sur de nuestro país, por el arribo de migrantes de Centroamérica que no los dejará pasar la Guardia Nacional. Y asimismo, la recaudación fiscal no alcanzará para satisfacer el exacerbado apetito de López Obrador de repartir el dinero directamente a las personas para palear la pobreza galopante. Por favor señor presidente dedíquese a gobernar, que bastantes problemas hay con el Insabi, la inseguridad y miles complicaciones más.

Simple y llanamente limítese a hacer lo que hace bien, y diga sencillamente la verdad, en todos sus discursos y en todas sus palabras, entonces sí será feliz, feliz, feliz, y nosotros los gobernados innegablemente lo apoyaremos en su cometido. 

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