Opinión

Mano negra o Morena en universidades

Luis Lozada León

Pareciese que el próximo paso de Morena es desestabilizar las universidades públicas, por los recientes hechos de los que hemos sido testigos.

La serie de paros en varios planteles, Ciencias Políticas y Sociales, Filosofía y Letras, Prepas, etcétera, que se han suscitado a lo largo ya de varios meses, tiene a la Universidad Nacioanl Autónoma de México (UNAM) en vilo.

Grupos de encapuchados, anónimos vandálicos sospechosamente entrenados para la destrucción, hacen desmanes en las instalaciones y bienes inmuebles, sin que se les pueda detener.

El rector ha declarado: “El movimiento por la erradicación de la violencia puso en evidencia dos aspectos, la demanda por las soluciones prontas y universitarias y la violencia que sólo quiere generar más violencia. A esa primera cara, a la de los universitarios, les pido que se avance en el camino institucional en armonía y unidad, todos y todas estamos con ellas en la construcción de una nueva universidad. A la otra cara quienes solo buscan desestabilizar, les digo que no lo conseguirán, que tenemos claro lo que buscan”.

Para el presidente López Obrador hay “mano negra”: “Hay que ver quiénes. Siempre hay quienes mueven la cuna, hay que lamparearlos para que no anden ahí en los sótanos”.

La Mano Negra, en italiano, Mano Nera; en inglés, Black Hand, era una banda criminal italiana e italoestadounidense especializada en extorsión. A menudo ha sido considerada esta expresión como un método de extorsión.

El apartado VII del Tercer Artículo de la Carta Magna dice: “Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio”.

Así vemos que si la universidad está en paz y marcha bien, ¿a quién le conviene desestabilizarla hasta lograr que pierda la autonomía que por ley le corresponde? Esto me hace recordar el borrador de la iniciativa de reforma educativa, que ya daba por hecho la supresión de la autonomía en las Universidades públicas estatales.

Más de 60 años de los cuales más de 20 fueron de luchas intestinas dentro de las universidades, para alcanzar la autonomía universitaria y no es posible que una mano “morena”, perdón negra, pretenda de un plumazo desaparecerla. Invito a las partes a respetar el lema universitario de de la Universidad de Puebla, que a la letra dice que “pensar bien, para vivir mejor”. 

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