Opinión

¿Qué le está pasando a Puebla?

Luis Lozada León

Siento mucha tristeza, pena y mucha impotencia frente a los sucesos que acaban de ocurrir.

Los recientes acontecimientos delictivos, los homicidios de jóvenes estudiantes de las universidades poblanas, incluso, estudiantes colombianos, han calado en el sentir comunitario, como se ha manifestado en multitudinarias marchas convocadas espontáneamente por los estudiantes y paros indefinidos, a fin de que la autoridad explique qué es lo que está sucediendo en el ámbito social del estado de Puebla, independientemente que se castigue a los responsables.

Huejotzingo es sólo la punta de lanza, que junto con San Martín Texmelucan, han sido dominados y vejados por el huachicol; no olvidemos el llamado Triangulo Rojo, que ya lleva años sin poder ser controlado, es más, parece ir en expansión desde el cambio de gobierno.

Mención especial se merece el ambiente que en la ciudad capital se ha vuelto foco de un ambulantismo solapado. Aún persiste la venta de celulares robados en la vía pública, así como el robo a pasajeros de transporte y no se diga a cuentahabientes, que usan los cajeros automáticos, cada vez con más frecuencia temerosos de retirar el efectivo que tanto les ha costado ganar.

Tecamachalco, Tehuacán y sus alrededores dejaron de ser un pueblos pacíficos, para ser noticia diaria de ejecuciones, secuestros y tráfico de drogas, los jóvenes que fueron deportados de Estados Unidos, al llegar a Puebla no encontraron oportunidades de empleo en el campo, por lo que fueron seducidos fácilmente por el crimen organizado.

El gobierno de Morena parece que está coludido con los maleantes, ya que no hay policía capaz de mantenerlos en su lugar, y en lugar de gastarse las millonadas en pintura para cambiar de color todo lo que el morenovallismo hizo, ahora con ese verde morado, debieron de invertirlo en la Policía Estatal, en la de primer contacto, en lugar de poner mil bolardos sin sentido en las esquinas de la ciudad, y otros más gastos superfluos e injustificados, deberían de usar ese dinero para regular la prostitución y el ambulantaje en el descuidado centro histórico de la ciudad de los Ángeles.

¿Cómo el gobernador les explicará a todos los estudiantes universitarios el porqué la muerte de sus compañeros? A un año y fracción de la muerte de Martha Erika y Rafael Moreno Valle no se ha podido explicar lo que sucedió.

Los jóvenes estudiantes y profesionistas son los verdaderos constructores de la patria, y la muerte de uno de ellos significa que en Puebla, como en el estado y en el país, ya se observa una gran descomposición del tejido social. Es urgente que el gobierno aclare los crímenes y cambie su estrategia ante la delincuencia generalizada, que ha dado como resultado, la impunidad en todas las esferas sociales. 

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