Revueltas: de vocación, acción y empatía

  • Columna de Luis Sánchez Pérez
  • Luis Sánchez Pérez

Jalisco /

A lo largo de nuestra vida, nos dictan la importancia de vivir y actuar de acuerdo a nuestra vocación: ese conjunto de capacidades que componen en un sentido romántico, nuestro propósito en la vida. La vocación varía de persona a persona, pero sin duda, hay quienes hacen de esta, una herramienta en la vida para ser marcados y reconocidos como verdaderos individuos encaminados a aportar y generar cambios en su entorno, personas que, con sus acciones, han logrado establecerse como pilares de los cambios y movimientos sociales.

En ese sentido, este 14 de abril se conmemora la muerte de José Maximiliano Revueltas Sánchez, a quien ubicamos de manera más sencilla como José Revueltas. Este revolucionario, escritor y activista político que marcó la tendencia hacia la expresión en son del respeto a los derechos humanos y la dignidad. Lo que no justifica su polémica figura envuelta en lo que algunos consideran extremismo. Eso sí, siempre cabrá destacar su compromiso social al punto de llegar a ser apresado en la antigua Lecumberri, sede de otras atroces acciones por parte del Estado, aunque eso es cuento para otra ocasión.

Revueltas, como la misma Poniatowska llegó a mencionar en diversas ocasiones, es un buen ejemplo de la resiliencia que caracteriza al pueblo mexicano, de la mano de la actitud de lucha y vocación para ser héroes ante la vida. Si a esto le sumamos la bondad, estamos ante el prototipo de la persona con capacidad para influir e influenciar sobre todos aquellos quienes tienen la apertura para cambiar lo que está mal en su entorno, pero sobre todo, que tienen la apertura para cambiar en ellos lo que es necesario modificar.

Es entendible y comprensible no siempre compartir ideologías con otros, pero mi visión de la sociedad es y siempre ha sido la misma: aperturarse a conocer la forma de pensar, pero sobre todo, el trasfondo de ese pensamiento es lo que nos permite crecer como individuos y aprender a tolerar y respetar las diferentes cosmovisiones que componen nuestra sociedad. En ese sentido, Revueltas podrá generar en algunos cierta indiferencia, recelo y molestia, pero hay que reconocer su valentía para luchar por las causas nobles.

Si queremos una cultura de paz y una mejor sociedad, requerimos personas empáticas, desde todos los frentes y formas de pensar, personas con una educación cívica que le tiendan la mano a aquellos que la necesitan. Nos leemos la siguiente semana, y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar desde espacios más informados que construyen realidades menos desiguales y pacíficas.

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