La supervisión bancaria requiere mayor sofisticación

Ciudad de México /

Estamos viviendo momentos difíciles en los mercados financieros; después del covid-19, los sistemas, a nivel global, están sufriendo las consecuencias del enorme costo que implicó apoyar a la humanidad a transitar por una pandemia que no se veía desde hace 100 años. El principal problema que enfrentamos en este 2023 es la inflación y cómo detenerla, eso tiene enormes consecuencias. Lo que estamos viendo en el sistema financiero mundial, es de qué manera se pueden deteriorar algunas instituciones financieras, porque la medicina de las tasas de interés para enfrentar la inflación es como las quimioterapias a los pacientes de cáncer; por supuesto, que ayudan a salvar vidas, pero a veces los daños colaterales que dejan son tan malos como el propio padecimiento.

Las tasas de interés al alza sí ayudan a contener la inflación, pero en su camino pueden generar problemas muy serios; tal es el caso de la crisis financiera que se desató a raíz de la quiebra del Silicon Valley Bank, y que después arrastró a otros dos bancos norteamericanos. Vale la pena mencionar que el conflicto del Credit Suisse es muy distinto al problema de los bancos de EU. El Credit Suisse es una institución muy importante, que está relacionada con los principales bancos europeos y estadounidenses; es un organismo de gran tamaño que está en problemas por manejos irregulares; su tema no fue el incremento en las tasas de interés, sus dificultades ya tienen muchos meses de existir y no se les puso la atención adecuada. Ahora Credit Suisse está apoyado por el Banco Central Suizo, que le dio un préstamo por 50,000 millones de francos suizos; hace muy poco tiempo, esta institución había cerrado su negocio de banca de inversión, que le había costado un dineral. Lo que es importante es que algo falló en la supervisión de este gran banco, en términos generales, quebrantos de este tamaño no se dan de la noche a la mañana, son producto de prácticas equivocadas y perdedoras que no se quieren reconocer a tiempo y salen a la luz cuando ya es muy tarde para pensar en soluciones positivas.

El único camino que queda es aceptar las quiebras, el mundo financiero se ha sofisticado muchísimo y a veces da la impresión de que los reguladores van un paso atrás, y peor que eso, siempre o casi siempre llegan tarde. No se trata de poner miles de candados que entorpezcan la actividad financiera, se trata de que no se permita abusar del optimismo a través de apalancamientos que están fuera de lugar. Es importante darle paso a la creatividad y a prácticas nuevas que permitan incrementar la rentabilidad de los negocios, pero todo esto sí debería de probarse primero en dimensiones donde, si no salen las cosas no pase nada, pero no dejarse ir de lleno ante lo desconocido. Muchos de los problemas en el sector financiero son producto de ambiciones válidas pero desproporcionadas. Qué difícil podrá ser para el regulador entrarle a instituciones, que muchas veces, rebasan la capacidad del propio regulador. En el sistema financiero se tiene que actuar con mucha precaución porque las pérdidas generalmente superan la capacidad de los dueños y administradores, en las empresas no financieras los riesgos los llevan los accionistas, los banqueros a veces los proveedores; pero en los negocios financieros las pérdidas se pueden hacer extensivas a los ahorradores y depositantes de las mismas, por eso la dimensión de los quebrantos va más allá de los activos.

Es muy importante que los reguladores tengan los mismos recursos tecnológicos y financieros que los que tienen aquellos a los que supervisan, el regulador tiene que ser fuerte y dinámico a la vez, para no ser un impedimento en el desarrollo, pero eso no debe estar peleado con ir adelante de los sucesos; y como dije antes, no ir un paso atrás.


  • Manuel Somoza
  • Presidente de CI Estrategias por Somoza Musi. Ejecutivo con más de cuatro décadas de experiencia en el sector financiero. Es economista de la Universidad Anáhuac y tiene una maestría en Finanzas del Tec de Monterrey.
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