Las verdades a medias sobre la deuda mexicana

Ciudad de México /

En todos los discursos oficiales, y con el razonamiento de muchos analistas económicos, se dice que México ha sido muy prudente en el manejo de la deuda pública; y creo que esto es cierto. Este esfuerzo se inició en la administración del presidente Ernesto Zedillo, después de la crisis que enfrentamos con la salida del gobierno Salinista. En el inicio de 1995 las finanzas públicas estaban por los suelos, el Banco de México (Banxico) no tenía reservas Internacionales y además no contábamos con dinero para pagar las obligaciones que teníamos con el exterior.

En el mandato de Carlos Salinas de Gortari y Pedro Aspe, exsecretario de Hacienda, el gobierno había emitido Tesobonos por un valor de 30,000 millones de dólares (mdd). Estos Tesobonos eran títulos gubernamentales que se emitían en pesos, pero estaban indizados al tipo de cambio, es decir, su cotización realmente era en dólares, pues su precio estaba indizado a la moneda estadounidense.

Los Tesobonos representaban un problema, pues a diferencia de los demás títulos que componían la deuda pública, todos estos Tesobonos vencían a lo largo del año 1995, es decir, habían sido emisiones con vencimientos a muy corto plazo. De la misma forma, a partir de ese año, el sistema cambiario también se movió hacia un tipo de cambio flotante, en donde la oferta y demanda de dólares tenía que ser satisfecha por el mercado, y el banco central ya no tenía la obligación de surtir o comprar los dólares que el mercado requería; así se pudo empezar a reconstituir las reservas, y no solo eso, también se inició la recalendarización de la deuda pública existente en pesos y en dólares. Durante las administraciones siguientes a la de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, los porcentajes de deuda --en relación con el PIB-- se redujeron significativamente para llevar este porcentaje a niveles ligeramente arriba de 40 %. Pero lo anterior se hizo así porque, si queremos evitar crisis financieras, la estructura fiscal de México no nos permite tener mucho mayor porcentaje de deuda.

Con lo pocos impuestos que pagamos los mexicanos, la deuda pública no debería de sobrepasar el 50% de PIB, en México la realidad es que pocos pagamos muchísimo y la gran mayoría que vive en la informalidad pues paga muy poquito; así nuestro país seguramente es la nación de la OCDE que cobra menos impuestos, en promedio, con relación a su tamaño.

Cuando vemos, la magnitud de la deuda, en términos nominales y no relativos, nos damos cuenta de que esta creció en la presente administración, incluido 2024 en 58%, y el servicio de la misma ha pasado de 666,000 millones de pesos (1.2 billones) para fines de este año, por lo que esto representa un problema para las finanzas públicas, de tal forma que lo que escuchamos son verdades a medias.


  • Manuel Somoza
  • Presidente de CI Estrategias por Somoza Musi. Ejecutivo con más de cuatro décadas de experiencia en el sector financiero. Es economista de la Universidad Anáhuac y tiene una maestría en Finanzas del Tec de Monterrey.
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