Qué no me gustó del debate del 7 de abril

Ciudad de México /

De entrada, no me gustó el formato; los funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), que lo diseñaron, hicieron un pésimo trabajo, pues no dieron oportunidad al auditorio, que era el importante, de que se llevara una opinión —la que fuera— de los personajes que se estaban presentando. Quiso el INE encontrar el hilo negro, en lugar de haber copiado formatos de debates anteriores, que a todas luces fueron muy buenos.

Hubo demasiadas preguntas, pero además muchísimas totalmente repetidas; el buscar diferencias entre las distintas regiones que componen el país lo hizo sumamente aburrido, pues México solo hay uno; pero lo que más me disgustó fue que a la candidata oficial se le dio la oportunidad para no contestar absolutamente nada de lo que se le preguntó, amén de que hizo el ridículo delineando todos los “disque premios” que recibió cuando era jefa de gobierno de la CDMX, y eso sí, fingió demencia ante las pifias de su gobierno, que claramente se le echaron en cara.

La presentación de la Sra. Xóchitl Gálvez tampoco me gustó, porque, aunque sus acusaciones eran válidas, no fueron acompañadas de propuestas, debiendo haber sido más contundente señalando la deshonestidad y la falta de pericia de la exjefa de gobierno durante los pasados cinco años. Además, creo que había que dejar perfectamente claro —y aunque se dijo varias veces, hay que enfatizarlo más— la Sra. Gálvez es una candidata ciudadana, no un personaje impuesto por algún partido; los partidos se hicieron necesarios porque así funcionan las estructuras electorales en este país, pero realmente quien puso a Xóchitl en donde está, ha sido el pueblo de México, y eso lo debió de haber destacado; así mismo, a la Sra. Gálvez se le olvidó decirle a la Sra. Sheinbaum que la mayor parte de los políticos nefastos que ha tenido este país, en los últimos 18 años, ya son miembros de Morena.

En este debate se pretendía hablar de cosas importantes que no se profundizaron, por ejemplo, en materia educativa nadie habló de los estándares internacionales conforme a la prueba PISA, en el que México ocupa uno de los últimos lugares, a lo cual, por cierto, Andrés Manuel López Obrador no le dio importancia con su propio estilo de negar los grandes fracasos de su gobierno. En materia de salud tampoco se ahondó acerca de la actitud criminal e irresponsable de López-Gatell en la pandemia, misma que trajo como consecuencia que en México se murieran más de 250,000 personas que no deberían de haber fallecido. Ni qué decir de la deshonestidad reciente de los miembros de Morena; estamos ante uno de los gobiernos más corruptos que México haya visto en su historia. En fin, un ejercicio que desde mi punto de vista, dejó mucho que desear.


  • Manuel Somoza
  • Presidente de CI Estrategias por Somoza Musi. Ejecutivo con más de cuatro décadas de experiencia en el sector financiero. Es economista de la Universidad Anáhuac y tiene una maestría en Finanzas del Tec de Monterrey.
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