Columna de María Doris Hernández Ochoa

La sociedad civil, obligada a rebasar al gobierno

María Doris Hernández Ochoa

Hay un dicho popular: “cuando tú vas, yo vengo de regreso” , que pretende significar la importancia de la iniciativa para acelerar un proceso, evitar un problema u obtener un beneficio.

En algunos casos, se podría aplicar al gobierno cuya reacción es a veces lenta y en otras inexistente; en cualquier caso quien resulta afectada es la sociedad.

Recordemos situaciones de grandes conflagraciones como el incendio de la refinería de Azcapotzalco o el terremoto de 1985… Antes de que se tomaran acciones desde el poder, la sociedad civil ya se estaba movilizando en el auxilio y rescate de las víctimas.

En este 2020 nos cayó como cascada el problema de la propagación de un virus mortal. Había noticias de su aparición en remoto lugar y varios países dieron la voz de alarma en cuanto trascendió su nacimiento; sin embargo y las muchas señales que obligaban al gobierno federal a acciones y mensajes de prevención de diversas maneras, esperó una eternidad a que el número de contagiados fuera de tal magnitud que lo obligara a tomar… tibias medidas que ahora parecen insuficientes.

Varios órganos jurisdiccionales federales aceleraron medidas urgentes de suspensión de labores ante lo evidente, incluso acciones aisladas en varias entidades o de diversas empresas a nivel nacional, para suspender la prestación de sus servicios, todos ellos con la finalidad de romper la cadena de contagios, pero desorganizadas y sin liderazgo eficaz. El gobierno de Tamaulipas fue ejemplo de prevención.

La acción del Poder Ejecutivo ha estado atrás de lo que demandaba la situación, a pesar de lo que hace más de un mes se observaba en el norte de Italia y comenzaba en España.

La velocidad para establecer medidas deja mucho que desear; servidores públicos acuden a sus oficinas pero no son indispensables para enfrentar la enfermedad, ni tampoco para cuidar que la economía continúe. La recomendación de la OMS es que todas las personas se aíslen, que no salgan de casa , pero el Ejecutivo sigue adelante con sus giras que lo obliga a entrar en peligroso contacto con la muchedumbre, dando pésimo ejemplo.

La sociedad debe organizarse, no salir a comprar espontáneamenteni difundiendo mensajes alarmantes. Cualquier artículo que se compra compulsivamente hace que exista desabasto y eso alarma todavía más. Debe ser modelo de prevención y disciplina. _

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