Las grietas y el vacío

Ciudad de México /

La política guarda una relación complicada con la realidad. Es causa y posibilidad de contención a sus peores saldos. Cada hecho, sin importar su dimensión, los muertos por esa violencia que Palacio dice bajo control en la paz de este país; los desaparecidos que siguen estándolo después de las elecciones o el conjunto de reformas constitucionales, son consecuencia indisociable de entornos. De ellos surgen las decisiones políticas.

Cuando los efectos de las reformas a la ley modifican la naturaleza de un país, es irresponsable tratarlas como si fuesen un asunto regular al proyecto político en turno. En México, las ideas menos republicanas se presentan con el nombre de República.

Hasta hace unos días, nuestra vida pública se había desarrollado en un sistema de equilibrios precarios del que todas las fuerzas políticas se alimentaron. Ese era el entorno. Mediocre pero funcional. Algo cambió.

Los humores sociales se exacerban en todo proceso electoral. Luego, al terminar, llega una aparente calma donde hechos más peligrosos que la retórica de campaña se absorben con menor alerta. En la juventud de la democracia nacional no aprendimos nada sobre las consecuencias de segundo plano.

La hegemonía por elección es distinta a la del siglo XX mexicano. El PRD, precursor en la absorción de priistas, desapareció para dejar a su heredero los favores de engullir el pasado. Comparsa del oficialismo —sin importar cuál—, el pragmatismo aberrante del Verde creció por encima de imaginaciones perversas.

La elección que rompe con el ecosistema político mexicano es la reciente, no la del 2018. Lo es por el derrumbe en el entendimiento a su interior del sistema de partidos, a la par con las reformas al poder judicial. En democracia las normas tienden a ser modificables. Para ello se necesitan diferentes fuerzas políticas.

El nuevo entorno es un lugar lleno de vacíos. ¿Cómo se debate un país si las fuerzas ajenas al poder están demasiado ocupadas en hablarse a sí mismas?

El oficialismo entró donde el ambiente se había cuarteado. El problema de atravesar las grietas con demasiada fuerza es que las paredes se caen, dejando paso al riesgo del caos. Es extraño el poco temor de este país al desorden.


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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