La causa y lo causado

Por una cultura de la prevención

Miguel Barbosa

Ayer mediante un megasimulacro recordamos los sismos de 1985 y de 2017, en realidad cada quien extrajo del baúl de los recuerdos los sismos que les han correspondido vivir, lo cual volvió a hacer evidente la necesidad de fortalecer la cultura de la prevención y robustecer los protocolos de protección civil en caso de desastres naturales. Todos tenemos que involucrarnos: autoridades, profesores, iniciativa privada, estudiantes y familias. Una gran parte de nuestro país se ubica en una zona de riesgo sísmico.

Debemos apostar y promover la cultura de la prevención.

Los sismos de 1985 y de 2017 marcaron a nuestro país y a varias generaciones de mexicanas y mexicanos. En 1985, Ciudad de México (CdMx) sufrió enormes daños. Aún no se puede determinar el número exacto de víctimas y daños. Lo que sí podemos afirmar de manera contundente es que la ciudad se puso de pie de la mano de sus habitantes. Estos desastres marcaron un antes y un después. Como escribió Carlos Monsiváis en algunas de sus crónicas de aquellos años: la sociedad se organizó ante la mirada pasiva de las autoridades sumidas en la burocracia y la ineficiencia.

En una de esas casualidades de la naturaleza, exactamente 32 años después, un nuevo sismo sacudió a CdMx y a ocho estados más. De nueva cuenta, la participación de la sociedad marcó la diferencia. Los jóvenes tomaron las ciudades, las calles y las plazas. De los escombros emergió de nuevo la solidaridad. Este tipo de tragedias saca lo mejor y lo peor de la gente. Lo mejor, la solidaridad nacional e internacional, la participación de los jóvenes, el trabajo abnegado de los rescatistas y voluntarios. Lo peor, la ineficiencia, la corrupción y la negligencia. Dos años después, los trabajos de reconstrucción apenas llevan un avance de 30 por ciento.

De los 24 meses que formalmente lleva el proceso de reconstrucción, habría que hacerse una diferenciación importante. Los 15 meses de la anterior administración y los nueve meses y medio que lleva en funciones el gobierno de México. Los fondos que se han destinado a la reconstrucción deben transparentarse y en caso de que hayan existido hechos que puedan constituir actos de corrupción, desvío o negligencia, deben investigarse y, según corresponda, sancionarse. No podemos perder de vista lo más importante: atender a las víctimas de los sismos.

No podemos cambiar, eliminar o anticipar los desastres naturales. Gran parte del territorio nacional se encuentra sobre zonas de riesgo sísmico, en zonas de huracanes, son susceptibles de diversos desastres naturales. Debemos apostar a la cultura de la prevención. Hoy estamos más preparados que hace dos años y mucho más que hace 34 años. Tenemos que fortalecer la protección civil en todos los niveles. En Puebla hay que avanzar en las labores de reconstrucción de los sismos de 2017 y establecer y mejorar los protocolos de protección civil en los 217 municipios, en todas las instituciones públicas y sobre todo, en la sociedad.

@MBarbosaMX

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