Lemus, Alfaro y Jalisco

Jalisco /

Obtenida su constancia de mayoría que lo declara próximo gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro enfrenta ya sus primeros grandes desafíos. Sin embargo, no nos referimos a la escalada de embates provenientes del partido para el que tendrá que, en su momento, formar un equipo de grandes cualidades que muestre su alta capacidad de negociación y habilidades que conduzcan a acelerar y no frenar el desarrollo de este estado. A fin de cuentas y con el conocimiento del vendaval que se aproximaba, el talento de Enrique Alfaro Ramírez pudo hacer sortear las dificultades propias de una elección de Estado en que no se ha comprendido todavía que Jalisco tiene características propias y que su población sabe en quién confiar su propio destino. Para Lemus, en efecto, hay una línea de superación trazada a partir de lo realizado en este sexenio. Imprimirá, claro, su propio sello, pero ya cuenta de antemano con una tarea pública que dejará Alfaro al estado con un legado en condiciones mucho mejores a las que éste recibió de sus antecesores.

Por ello los distintos sectores productivos se han lanzado a pedir dar vuelta a la página electoral, ya que no hay duda de que se requiere paz y tranquilidad en todos sentidos para continuar generando la riqueza, atender problemas imperantes y garantizar el genuino bienestar que necesitan los jaliscienses. Desde luego que la principal oposición a la elección de Lemus encarna más que nada la respuesta que dirigentes nacionales de Morena y enviados conexos que no quitaron del renglón la meta de conceder a la 4T una de las joyas más preciadas del panorama político nacional. Igual, habría que reconocer su avance innegable en distritos federales y locales, municipios, entre ellos tres del área conurbada, aunque no los de mayor población, así como una mayoría en el Congreso local que será trascendental para marcar el rumbo.

Lemus, como lo ha sido Alfaro, no se arredra ante estos ni otros retos. Desde luego que el gobernador que escogieron los jaliscienses, aun ante un panorama que se aprecia complicado, seguramente habrá de tender los puentes indispensables para que no se fracturen las relaciones ya que todos los electos en ayuntamientos y en curules federales y locales, caminen en el sentido que comprometieron con los ciudadanos, no con las líneas partidistas o ideológicas que les animaron en la contienda. Para empezar, Lemus ha dejado en claro que buscará una relación provechosa para el estado con la que será a partir de octubre presidenta de México. Está visto que los congresos mayoritarios y hasta con posibilidades de hegemonía, no podrían ir en contra de principios básicos y de servicio a quienes por ellos votaron.

A los dirigentes de Morena parece asombrarles que la población llegue a ejercer el voto diferenciado. Argumentan que no es posible ganar “todo lo demás”, perdiendo la gubernatura. Para Jalisco esto no es realmente nuevo. Los colores de la 4T se convirtieron por lo que usted quiera en el vehículo de arrastre a una votación favorable, pero que al mismo tiempo hay una buena parte ciudadana que opta por garantizar que el poder no recaiga en unas solas manos. Además, no puede caber duda de que Lemus no solamente manifestó ser un gran candidato, sino que supo hacer ver cualidades, experiencia y valores que a muchos convencieron más que a su aguerrida contrincante. Hoy, pende el amago de la impugnación y algunos hablan hasta de anulación, pero ambas parecen bastante improbables de conseguir algo ya que, para ello, habría que tomar en cuenta factores esenciales como vicios claros que habrían incidido directa y irrefutablemente en la elección. Los “guindas” cierran filas en ello, aunque, por otra parte, saben que ahora lo fundamental es encaminar su esfuerzo a consolidar la imagen de la futura presidenta y apoyar un desempeño que no altere ya la estabilidad y la paz del país entero. Las “cerrazones” y las luchas bélicas, al parecer, no figuran en la planeación de un proyecto de gobierno que también dé continuidad al del presidente en turno, con algunas modalidades que poco apoco irá dando. Al menos es lo que todos deseamos.

Pablo Lemus, gobernador, ha sido formado en distintos frentes entre los que sobresale un espíritu crítico que abrevó en la dirigencia empresarial, en medios de comunicación y, luego, en tres ejercicios sucesivos como alcalde de Zapopan y Guadalajara. Tiene la experiencia y el arraigo que va más allá de caprichos o afanes de simple poder. No se puede desdeñar que los opositores utilicen los conductos legales, aunque no tanto cuando se presentan presiones, amenazas y amagos de violencia. La verdad, hay que enfrentar una nueva realidad en la que las fuerzas políticas habrán de convivir, dialogar y sobre todo coincidir en lo que conviene al estado. Lemus seguirá todo lo bueno de Alfaro y con su propia luz y sello, está también en la ruta que conduce a fortalecer e impulsar más a Jalisco


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