Los cimientos que faltan

Ciudad de México /

Hemos estado protagonizado una revolución pacífica donde la victoria de sus principios fue manifestada en las urnas este 2 de junio. Partimos de un viejo régimen que nos intentó llevar a la última modernidad, pero que sus medianos logros fueron a costa de dos grandes errores: no ser incluyentes y ser hegemónicos entre el poder económico, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Una dictadura completa con un rey a la cabeza. La revolución iniciada por AMLO se ha enfocado básicamente en la corrección de esos dos grandes errores.

Estamos heredando sus primeros frutos comprobados por el referéndum de las mayorías, a quienes les ha gustado y se han beneficiado de esos primeros logros, incluido un sector importante de las clases medias y hasta altas. Con la mayoría ganada en el Legislativo tenemos la gran oportunidad de continuar transformando a México porque lograremos desmembrar a la Suprema Corte del poder económico que la tiene tomada. Porque este gobierno sí logró respetar la independencia del Poder Judicial, al grado de que el poder económico logró, a través del Judicial, retar a los otros dos poderes, protegiendo al poder económico.

Sin embargo, este poder económico está manifestando su resistencia a través de la parte del mercado de capital golondrino que controla, que ha logrado devaluar al peso y mover la bolsa de valores hasta donde ha podido. Porque el peso mexicano ya es movido por muchos otros factores que garantizan su estabilidad en el largo plazo: nuestro fuerte sector externo comercial, las remesas y la inversión extranjera directa.

La hegemonía del Poder Legislativo se ha logrado a través de la inclusión de aliados de otros partidos que por sí solos garantizarán los pesos y contrapesos que se necesitan, incluida su independencia del Poder Ejecutivo. Sin embargo, es un arma de doble filo porque a través de acuerdos políticos internos pueden proponer cambios constitucionales inconvenientes para el desarrollo de México, sin que tenga yo ejemplos, sino que señalo nada más sus peligros potenciales. Es por eso que los parlamentos abiertos que ha propuesto Claudia serán la corrección democrática que le dé cimientos fuertes a esta revolución para que produzca los frutos esperados por los que votamos la mayoría de los mexicanos.


  • Patricia Armendáriz
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