Francisco de Vitoria

Estado de México /

La Oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra se halla en el Palacio de las Naciones, que es un complejo de edificios construidos entre 1929 y 1937, que pasarían después a ser ocupados por la ONU. En el Palacio de las Naciones se halla el Salón del Consejo, que recibió el nombre de Francisco de Vitoria, quien a su vez se encuentra representado impartiendo clases en la Universidad de Salamanca.

Francisco de Vitoria fue un dominico español que vivió de 1483 a 1546 y fue catedrático de la mencionada Universidad de Salamanca. La razón por la que aquella sala de la ONU lleva su nombre son sus aportaciones al derecho internacional, del que es considerado fundador. Su pensamiento tenía como base las enseñanzas de Tomás de Aquino y de Aristóteles. Se preocupó sobre todo de los temas relacionados con la condición humana y la moral y contribuyó a la elaboración de las Leyes de Indias, notando que los indios eran seres humanos libres.

Entre sus escritos se pueden destacar algunos como el “De potestate civili” (“Sobre la potestad civil”), que habla sobre la formación y origen del poder civil, donde pueden encontrarse ideas acerca de que los estados se organicen a nivel internacional. En el “De potestate Ecclesiae” (“Sobre la potestad de la glesia”) toca las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En “De potestate Papae et Concilii” (“Sobre la potestad del Papa y los concilios) aborda la cuestión de las relaciones de estos buscando una posición razonable en la cuestión. En su “De Indis recenter inventis” propone algunas normas para la codificación de un derecho internacional y colonial. En su “De iustitia” (“Sobre la justicia”) se pregunta si los súbditos deben obedecer en todo y si los crstianos deben obedecer a las autoridades temporales.

Para Vitoria ni el emperador ni el papa tienen el poder (moralmente hablando) de ocupar los países del mundo y los hombres del nuevo mundo eran verdaderos propietarios de sus bienes. No reconocía como títulos legítimos para ocupar y dominar otros pueblos ni la idea de que el emperador era dueño del mundo, ni de que el papa le diera dicho poder. Tampoco aceptaba como títulos legítimos el derecho de descubrimiento, o el rechazo a convertirse a la fe católica, ni que fueran pecadores, etc. Consideraba, en cambio, que podían pasar al dominio español para proteger la natural sociabilidad e intercambios así como proteger el derecho de predicar la fe y su propagación. También consideraba legítimos el proteger a los mismos de la tiranía y la práctica del canibalismo, así como la voluntaria elección de esos pueblos para reconocer como señor al rey de España.

El conjunto de cuestiones y razones que se plantea son más amplios, pero sirva lo señalado para hacernos una idea de sus preocupaciones y aportaciones. Por todo ello, se considera a Francisco de Vitoria el padre del derecho internacional.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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