Religiones en el mundo

Estado de México /

En el mundo vivimos un poco menos de ocho mil millones de personas formando muchos tipos de sociedades y estados. En el amplio panorama que se nos ofrece a lo largo y ancho de la geografía de nuestro planeta, la religión es uno de los componentes principales que caracterizan los grupos y culturas humanas. Al parecer, aunque el número de religiones es muy grande, se dice que más de cuatro mil, las de mayor difusión son el cristianismo, al que corresponde el 31.1 por ciento, de la población mundial, y el islam, al que corresponde el 24.9 por ciento. Después les siguen el hinduismo con el 15.2 por ciento, el budismo con el 6.6 por ciento, las llamadas religiones populares con el 5.6 por ciento, otras religiones con el 0.8 por ciento y el judaísmo con el 0.2 por ciento. Además, con el 15.6 por ciento están los que no se adscriben a ninguna religión.

El cristianismo, cuyos seguidores, como vimos, forman el grupo mayor, a su vez se subdivide en diversas ramas, donde se encuentran la Iglesia Católica, la Ortodoxa, los luteranos, los anglicanos, etcétera. Ya desde el siglo XIX y sobre todo en el XX se desarrolló un movimiento que buscaba la unidad de todos, que se llamó ecumenismo, que llevó a la formación del Consejo Mundial de Iglesias, aglutinando de alguna forma 348 de ellas. Aunque la Iglesia Católica no forma parte de este consejo, mantiene una relación y colaboración con él en ciertos trabajos.

No debe confundirse el ecumenismo, que se refiere al diálogo entre cristianos, con otro tipo de diálogo, que en la Iglesia Católica suele denominarse “diálogo interreligioso”. De hecho, en la estructura de la Curia Romana (es decir de las entidades de la Santa Sede que auxilian al Papa en el gobierno de la Iglesia), se hallan dos dicasterios diferentes, uno es el Dicasterio para la Unidad de los Cristianos y otro es el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso.

Ya el Concilio Vaticano II, del pasado siglo, emanó dos documentos, uno para cada tema: a) el decreto “Unitatis redintegratio”, que contiene las directivas para promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos, y b) la declaración “Nostrae aetate” sobre las relaciones con las religiones no cristianas. En el primero se afirma que el empeño por el restablecimiento de la unión (de los cristianos) afecta tanto a los fieles como a los pastores. En el segundo se pide a los fieles que, en cuanto de ellos depende, tengan paz con todos los hombres, comprendidos también, lógicamente, los no cristianos.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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